Comenzó la 74° edición de la mejor liga de básquet del mundo teñida de incertidumbres y candidatos al título, pero con una atracción como pocas veces se vio en los últimos años. Movimientos del mercado, lesiones y traspasos de figuras devino en un nivel de paridad de la competencia que no se veía desde la erupción de la hegemonía Warriors allá por la temporada 2013/2014.

Si hay que ponerle nombre y apellido a este gran giro de la historia, este sería sin dudas el de Kawhi Leonard. El alero que protagonizó el culebrón de la temporada anterior al ser traspasado por San Antonio a la fría Canadá, fue la génesis de este cambio de paradigma en la NBA. El cuento ya es conocido: Toronto Raptors venció en las finales a Golden State Warriors con Leonard como figura y MVP (jugador más valioso), para luego irse de Canadá y fichar en el verano estadounidense para Los Angeles Clippers.

Por supuesto que los Golden State Warriors siguen como aspirantes al anillo, aunque la partida de Kevin Durant a Brooklyn -para hacer un dúo con el siempre letal Kyrie Irving-, sumada a la lesión de Klay Thompson, hará que su juego se vuelva a concentrar en Stephen Curry. Gran reto para el base top, que regresa a su rol de jugador franquicia del equipo.

Por el lado del vigente campeón, la marcha de Kawhi Leonard los ubica en un escalafón muchísimo más inferior que el del año pasado. Es verdad que todavía tienen material y jugadores importantes como Marc Gasol y Kyle Lowry para pelear en playoffs, pero no podrían anhelar mucho más que una segunda ronda.

Los Angeles Clippers automáticamente pasaron de ser un equipo que entró el año pasado por la ventana a los playoffs, a ser serios candidatos al título. Hoy por hoy, Kawhi Leonard es eso. Transforma a cualquier equipo en aspirante, más si al combo se le agrega el fichaje de Paul George, que viene de pelear el MVP la temporada pasada.

La épica que se vivirá este año en Los Angeles no tiene semejanza con ninguna anterior. Desborda absolutamente cualquier historia. La gerencia de los Lakers, tras un año errático de LeBron James, consiguió romper el mercado y llevarse a Antony Davis -el actual mejor pivote de la liga- para que haga dúo con el “Rey”, mientras el “hermano chico” de la ciudad conformó el mejor plantel en años.

Las luces están puestas en California

Houston, con la nueva alianza de James Harden y Russell Westbrook, Milwaukee con el vigente MVP y Boston, que espera el grado justo de desarrollo de sus jóvenes promesas, conforman el pelotón de equipos que pueden aspirar alto y darle un dolor de cabeza a cualquiera en playoffs.

No hay que olvidarse de Philadelphia que, por la maduración de sus figuras y el agregado de una pieza clave como el dominicano Al Horford, podría dar el zarpazo.

Otros equipos que pueden crujir fuerte son Denver y Dallas en el siempre salvaje oeste. Los Nuggets tuvieron una temporada bisagra el año pasado, llegando incluso a la semifinal de conferencia. Por el lado de los Mavericks, ya con la despedida de Dirk Nowitzki, tienen todas las esperanzas puestas en la dupla Luka Doncic y Kristaps Porzingis.

Y si faltaba algo de condimento, se espera el debut oficial -cuando se recupere de una lesión- del proyecto más hypeado desde que LeBron James llegó a la liga con 18 años: Zion Williamson. El joven proveniente de la prestigiosa Universidad de Duke viene con el rótulo de ser “el nuevo LeBron”. Características no le faltan: potencia, envergadura, temperamento, actitud. Ojalá pueda demostrarlas en este nivel.

La NBA ya volvió y, como nunca antes en muchos años, habrá que seguirla de cerca.

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