Todos los domingos a las 20 horas en el Teatro Tadrón, una sesión de risa espera a los espectadores menos preparados. «Porca Prole» es una comedia psicológica que divierte al público de diferentes edades y los deja pensando.
teatro“Porca Prole tiene una impronta psicoanalítica muy fuerte, porque hablamos de la psicopatía, hablamos de la perversión, y como es una temática muy densa y muy oscura, le damos una especie de estética que contraste esa oscuridad. Por eso tiende más a lo infantil, a lo que por ahí se ven los hilos”, cuenta la actríz Melisa Melcer, que caracteriza a una joven que está internada en el manicomio y vive una situación peculiar de la que intenta salir.
El actor principal, Enrique Porcellana, personifica a un vampiro que ataca a sus víctimas de una manera diferente a como lo conocemos universalmente. “Es un vampiro metafórico, porque en vez de chuparte la sangre, te chupa la energía”, dice Melisa. Y agrega: “Usamos la imagen del vampiro para identificar a los psicópatas que en verdad existen alrededor nuestro”.
¿Cómo llegó el libreto a tus manos?
teatroEsto empezó más o menos en el 2003, 2004. Nos juntamos con el director Gabriel Virtuoso, con la actriz, directora y psicóloga social Gabriela Villalonga y con algunos actores a investigar sobre la temática de la perversión y la psicopatía. Leímos muchos libros, investigamos muchas cosas. Y, a raíz de todo lo que nos quedó en la cabeza sobre lo que investigamos, empezamos a improvisar. A partir de esas improvisaciones el director puso en un guión todo lo que veía en esos ensayos.
Hicimos funciones en el 2006 y la segunda temporada en el 2007. Ahora estamos acá, en el 2013, haciendo una especie de tercera temporada.
Gabriela Villalonga trabajó en el ámbito de Salud Mental, en clínicas psiquiátricas y tratamiento de adicciones, y esta obra contiene una fuerte temática psicológica…
Sí, porque queremos transmitirle al público que los psicópatas existen, están alrededor nuestro todo el tiempo. Muchos no nos damos cuenta, pero se manifiestan en distintas relaciones, por lo general, en las relaciones de a dos. Relaciones donde hay una autoridad, un cierto poder. A veces se da en un ámbito familiar o en uno laboral, en un ámbito de pareja. Lo que nosotros planteamos es que estos vampiros se alimentan de la energía, de la libertad, de la alegría, de la voluntad del otro. De todo lo que tenga que ver con la vida. También planteamos una «descaptura», una contra psicopatía donde esta víctima, de algún modo, trata de no darle demasiada información sobre su identidad al psicópata, sino que trata de salir con algunos textos que mucho no tengan que ver con su propia identidad, para que el otro no se alimente. A su vez, le decimos al público que en esta relación desigual y de poder hay que poner en medio a un tercero, sea un abogado, la ley, un amigo, un psicólogo, una obra de teatro, una canción, arte, todo lo que tenga que ver con el afecto, la alegría. Por eso cantamos la canción “Funiculí Funiculá”, que cada uno la puede interpretar como quiere.

Al finalizar la obra, los actores cantan el tema como una liberación de sí mismos. “Para nosotros es el teatro, para algunos será un psicólogo, para otros será un abogado, un amigo. Soluciones que planteamos siempre de un tercero y de multiplicar. Por eso hacemos esta escena del loquero, de varias cabezas o varios caminos, de multiplicar y no quedarnos solos para combatir a este psicópata”, dice Melisa. Y agrega: “Por otro lado, queremos mostrarle al público que no somos vampiros, somos actores que queremos demostrarles que existen estos posibles caminos para descapturarnos”.
TEATROTodo esto que decís aparece en la obra, pero más disgregado. ¿Ustedes sienten que el público entiende ese mensaje y lo aplican, o solo se van con la obra cómica? Porque es una temática compleja…
Sí, es un tema complejo pero no estamos priorizando que la gente entienda la obra. Priorizamos el teatro, la acción. Priorizamos que la gente se vaya contenta. Y la verdad que, sobre el final de la obra, la gente empieza a aplaudir y acompaña la música. Luego el público, sobre todo nuestros allegados, nos van devolviendo distintas cosas. No hay una interpretación unilateral, ni única. Pero sí todos se van con alegría, y nosotros realmente priorizamos eso. Fue una decisión. No vamos a hacer una obra para que la entienda la gente. No queremos contar algo lineal, queremos que se vayan con una sensación. Y la gente se va cantando el «Funiculí Funiculá». Nosotros decimos mucho que esto es un infantil para adultos, porque es algo aniñado, tiene una estética juguetona, pero es para adultos porque tiene una temática compleja. A la vez, nos vinieron a ver chicos de 10 a 11 años, hasta nos ha venido a ver una criatura de 1 año y medio que no paraba de reír y aplaudir. Por eso no nos preocupa que entiendan la obra.
Trasciende más allá de lo que es la obra
Claro, trasciende. Y a eso apostamos, más que la gente entienda lo que pasa. Y la verdad que nadie se va con una misma interpretación. Y está bien que así sea. De hecho, es un poco también lo que planteamos nosotros, esta multiplicidad de voces. Y nosotros chochos que la gente se vaya, cada uno, con diferentes cosas.
Y sin querer, esta obra en particular también es como una sesión de psicoanálisis
Definitivamente. En mi caso, en particular, cuando empecé a investigar para llevar a cabo esta obra estaba en una relación amorosa con esta impronta. Empezar a investigar me hizo dar cuenta de algunas cosas y pude, realmente, ponerle un fin a esta relación tan “psicopatona” que me estaba dañando. Y la verdad que todos los que hacemos la obra, desde los actores hasta la iluminadora, nos vamos de la obra como livianos, descapturados. Quizá porque terminamos con esto del «Funiculí Funiculá» y soltamos todo.
TEATRO¿Y de dónde sacaron el tema de la foto al final? Está bueno ese recurso…
Porque como nosotros contamos que este tema del psicópata pasa en la realidad, el espectador está en la obra y ahora tiene el compromiso de expandir el mensaje. Y ese compromiso se plasma en la foto.
Por lo general, esto que exponemos pasa en muchas personas y, a veces, no se puede contar con palabras. Y en la foto está reflejado ese compromiso que no está exento de lo que pasa y que debe participar en esto, porque también le puede pasar a él/ella. El público, si bien es público, es partícipe. Y nuestra obra sin el público no tendría sentido, porque ellos también son parte de la solución a través de la transmisión del mensaje y de la descapturación de estos vampiros.
Diversión y reflexión en una sola obra y para toda la familia. Todo esto ofrece «Porca Prole» cada domingo a las 20 en el Teatro Tadrón, Niceto Vega 4802 (Palermo).
Ficha técnica
Dramaturgia: Gabriel Virtuoso.
Intérpretes: Enrique Porcellana, Melisa Melcer, Pablo Suárez, Esteban Ciarlo, Guillermo Ferraro, Luciana  Procaccini, Luis Dartiguelongue y Pablo Guises.
teatroOperación de luces: Carla Oms. Diseño de luces: Carolina Rabenstein.
Escenografía: Gabriel Virtuoso.
Vestuario: Marisa Geigner.
Asesoramiento vocal: Laura Liss.
Asistencia de dirección: Pablo Suárez. Directora asistente: Cecilia Balmayor.
Dirección general: Gabriela Villalonga y Gabriel Virtuoso.
Producción ejecutiva: Ezequiel Montenegro.