El retorno de los talibanes al poder en Afganistán tuvo lugar el 15 de agosto de 2021, situación que, desde un primer momento, puso en jaque los derechos conquistados por las mujeres, al menos en las últimas dos décadas.

Al respecto, cabe destacar que en el primer régimen, instaurado entre los años 1996 y 2001, las mujeres fueron consideradas ciudadanas de segunda, sin la libertad siquiera de trabajar y estudiar, recluidas al ámbito doméstico.

Si bien los fundamentalistas desde el inicio del conflicto brindaron endebles promesas de cambio y mejoras, estas con el tiempo terminaron por diluirse. Es más, el actual gobierno en estos meses, guiados por su interpretación ortodoxa del Islam, ocasionó un brusco retroceso en materia de derechos.

Entre las principales medidas tomadas por los talibanes se puede mencionar la segregación en los espacios públicos (incluso en la universidad), la prohibición a recibir educación a niñas y adolescentes, asimismo, la negativa a viajar sin velo y sin acompañante masculino en largas distancias.

Como contrapartida, hay que señalar que la sociedad afgana no es la misma y sus mujeres, en especial, están lejos de asumir un rol pasivo. Son muchas las que en estos años lograron formarse, estudiar una carrera, viajar, participar activamente en protestas y movilizaciones con verdadera conciencia de sus derechos, incluso resistiendo la represión del régimen.

En fin, el presentado en Afganistán es un conflicto que aún no presenta un atisbo de solución y que, de alguna forma, es opacado por la guerra en Ucrania, donde la mayoría de las miradas del mundo parecen estar direccionadas.

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