15 días atrás comentamos por este medio la lluvia de protestas que comenzaban en el Líbano, luego de una sucesiva marejada de protestas que provenían de Irak, Irán y hasta algunas que se vieron en Ecuador y en los últimos días en Chile. El Líbano se vio rodeado por protestas que comenzaron luego de un pequeño impuesto al WhatsApp que luego desencadenaron en protestas interminables.

Posterior a los sucesivos días de protestas en Beirut, la gente salió a las calles no solo en la capital sino en todo el resto del país. Fueron de norte a sur y así el país se paralizó y se mantiene en vilo por las protestas callejeras que ni las lluvias pueden contener. Primero fueron manifestaciones de concentración, hubo violencia y en el día 12 de protestas se formó algo inusual: una cadena humana de sur a norte de más de 170 mil personas tomadas de las manos simbolizando la unidad y el pedido de que se vayan todos.

Este reclamo no se hizo esperar luego de que los políticos intentaran calmar a la muchedumbre que solicita cambios internos exhaustivos y profundos para que el Líbano cambie su estructura política. El primer ministro libanés, Saad Hariri, presentó su renuncia luego que no pudiera encontrarle la vuelta a la situación y se refirió al respecto: “Nadie es más grande que su país”.

Impuesto a WhatsApp

La violencia colmó las calles durante el día 13 y en el centro de Beirut se dieron sucesos aún sin detenidos. Los manifestantes que se concentraban en el Down Town de Beirut fueron increpados y agredidos por algunos militantes de Hezbollah y su socio Amal y, según reportaron medios locales, hubo al menos dos fallecidos con armas.

Estas protestas comenzaron el 17 de octubre por un impuesto que se les quiso cobrar a los libaneses al empleo de las videollamadas por WhatsApp, Instagram y Facebook, lo que causó que hasta el día de hoy sigan protestando.

No se puede decir que el pueblo libanés solo se movilizó por la aplicación de mensajería instantánea, sino que es una lista larga de reclamos que se vienen sucediendo desde la finalización de la guerra civil. Podemos citar entre los reclamos la corrupción, algo que no solo se habla sino que uno puede verlo en las lujosas maneras en que vive la clase política. También debemos hablar de la pobrísima economía en números, devastada por las malas prácticas que manejaron los distintos gobiernos que pasaron por el poder. El Líbano tiene una relación deuda / PBI de las más altas del mundo, lo que hace una economía débil y crítica. Los servicios públicos son otro de los males que afronta el Líbano y, entre ellos, podemos nombrar el sistema de agua para los ciudadanos, así como la energía y el transporte público casi inexistente.

“Tenemos la responsabilidad de proteger al Líbano y revivir su economía” fue alguna de las frases de algunos ciudadanos sobre la clase política desconcertada que se ve acorralada por su propio pueblo. También entre los manifestantes comenzó a difundirse un mensaje “Todos ellos significan ellos” por el pedido que se vayan todos.

Hasta el momento, la única autoridad que renunció fue el primer ministro, quien en las últimas horas parece haber dudado de su situación y el presidente le habría pedido que se quedara hasta que haya un nuevo gobierno, por lo tanto, el primer ministro aceptaría. Estas idas y vueltas lo que hacen es poner más densa la situación en las calles.

Es la primera vez luego de mucho tiempo que no se veían a manifestantes musulmanes, católicos y drusos unidos protestando, todos aunados solicitando que haya un nuevo rumbo para una nación devastada por la política por las divisiones sectoriales y por influencias externas que también azotaron al país.

El Líbano pasó de “la Suiza de Medio Oriente” a la destrucción total por la guerra civil y, cuando quiso ponerse de pie, recibió un nuevo golpe. Ahora los que quieren ponerse de pie son los ciudadanos libaneses que piden cambios que piden dejar de lado la segregación, los partidos políticos y una clase de dirigentes totalmente corrupta y dañina para el país. Veremos hasta dónde llega la política y hasta cuándo se mantendrá el gobierno actual y este sistema.

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