Durante los años 90′ cuando el celular y la movida a través de internet no era tan dinámica como hoy, salió con mucho entusiasmo en los medios televisivos un documental sobre Nostradamus, quizás un visionario o vidente, que auguraba el futuro. En ese, no muy lejano para nosotros, hablaba de un “anticristo”, un personaje con turbante que provocaría la muerte de millones de personas y la Tercera Guerra Mundial.

Abu Bakr Al-Baghdadi no estuvo lejos de ser aquel personaje de Nostradamus, y durante un tiempo se citó la guerra en Siria como la Tercera Guerra Mundial, no como las dos primeras pero con los índices y matices de la era moderna. Este líder de un grupo terrorista llegó a tener su propio territorio, con sus propias leyes, las más sanguinarias de la historia.

En el año 2014 Al-Baghdadi proclamó el famoso Califato, una especie de territorio recuperado para un sector fanatizado del islam que nada tiene que ver con el islam original. Mosul, una ciudad de Irak, fue el escenario principal para la creación del Califato, que luego se extendería y llegaría a gran parte del norte de África y que alcanzó a tocar puntos centrales de Europa.

Las imágenes más sanguinarias que hayamos podido ver de un conflicto bélico fueron las que llegaban desde Medio Oriente. Imágenes cinematográficas en las que decapitaban gente como moneda corriente, personas que eran quemadas vivas y hasta niños adoctrinados para matar a sus presos como si fuese un juego. Todo esto se vivió durante casi 3 años seguidos que, gracias a la intervención por parte de algunas naciones, pudo concluir y frenar la vergüenza mundial de un grupo de locos.

El domingo 27 de octubre, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, informó al mundo sobre la operación secreta que las tropas militares realizaron al noroeste de Siria para dar con el líder del Estado Islámico (ISIS) y así poder acabar con su vida y la de muchos terroristas.

Fiel al estilo de Barack Obama cuando anunció la operación que terminó con Osama Bin Laden, Trump hizo saber al planeta que este asesino ya no esta más en el mundo, y su mensaje fue que “el mundo es ahora un lugar más seguro”, idéntico al comunicado que en su momento dio Obama.

El nombre real de Baghdadi es Ibrahim Awwad Al Badri quien, en sus comienzos, se unió a los Hermanos Musulmanes, una fracción radicalizada, y luego se sumaría a Al Qaeda en la que llegaría a ser líder. Luego de la muerte de Bin Laden, esa fracción de Al Qaeda que lideraba Baghdadi se transformaría en una pata mucho más sangrienta y que hasta los mismos combatientes de Al Qaeda rechazaron.

Por su cabeza pesaba una recompensa de 25 millones de dólares y, según fuentes secretas norteamericanas, alguien cercano a Baghdadi habría “soplado” su ubicación. En una pequeña ciudad fronteriza entre Turquía y Siria, se ocultaba en una casa normal cercana a las líneas turcas y rodeada de soldados extremistas. Allí se encontraba el líder asesino del ISIS.

Según Donald Trump, murió acorralado por las fuerzas especiales de Estados Unidos y previamente trató de escapar por un túnel y fue allí donde hizo detonar su cinturón con explosivos. “Murió como un perro, como un cobarde, el mundo es un lugar mucho más seguro”. En la operación también resultaron bajas varios milicianos del ISIS y no hubo que lamentar bajas de las fuerzas especiales.

Del operativo participaron alrededor de 50-70 soldados del Grupo Delta y rangers del Ejército, más 6 helicópteros, y ningún efectivo salió herido en los combates. La ciudad de Barisha se vio colmada de soldados y estruendos de las bombas. En la misión que se llevó a cabo también hubo participación de Moscú y Bagdad, así como también Siria que en parte colaboró para que se pueda sobrevolar en la pequeña localidad.

Por último, en la conferencia de prensa brindada por las autoridades norteamericanas se informó que el cuerpo del líder del ISIS fue depositado en algún lugar del mar, casi en el punto exacto donde se arrojó a Bin Laden, que aparece como desconocido.

Esta más que claro que la muerte del líder del ISIS es un peso menos entre las milicias terroristas que azotaron durante varios años a todo Irak, así como también a toda Siria. Fue el causante de la pérdida de miles y miles de vidas humanas inocentes, muchísimos de ellos niños. Es así como también el grupo quedó acéfalo y que, si bien es el fin del líder, no es el fin de la organización que, como hasta aquí hemos visto, en los conflictos toda organización tiende a transformarse en otra. También para algún sector de las autoridades estadounidenses resulta sospechoso no contar con información sobre el paradero del cuerpo de Baghdadi y exigen pruebas.

“El mundo es mucho más seguro” de ninguna manera podría pensarse. ¿El mundo es mucho más seguro porque ya no está el líder del ISIS o porque las fuerzas internacionales pueden adentrarse como gusten en cualquier terreno? Al-Baghdadi ya no está pero ISIS sigue con vida.

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