Qué hay detrás de las apuestas digitales en adolescentes

Desde la legalización del juego online en la mayoría de las provincias argentinas, a mediados de 2022, el problema de las apuestas digitales en los adolescentes se convirtió en una de las cuestiones más preocupantes para gran parte de las instituciones.

Una inquietud que los datos demuestran no estar exagerada, ya que, en un estudio realizado por Opina Argentina en 2024, se reveló que el 16% de los jóvenes de entre 16 y 29 años reconoce que realiza apuestas online, mientras que el 40% de los encuestados dentro de esa franja etaria tiene algún conocido en su entorno social que sufre de ludopatía.

Así queda configurado un complejo panorama social y cultural, donde las apuestas no solo se transformaron en parte de la vida cotidiana de muchas personas sino que, especialmente en el caso de los adolescentes, parece que Argentina está atravesando una epidemia de ludopatía en menores y jóvenes adultos.

¿Que es una adicción?

Según la Ley 26.934 (2014), Plan Integral para el Abordaje de los Consumos Problemáticos (Plan IACOP), se entiende por consumos problemáticos aquellos que -mediando o sin mediar sustancia alguna- afectan negativamente, en forma crónica, la salud física o psíquica del sujeto y/o las relaciones sociales.

Estas conductas pueden manifestarse como adicciones o abusos al alcohol, tabaco, drogas psicotrópicas -legales o ilegales- o derivar de ciertas prácticas compulsivas vinculadas al juego, las nuevas tecnologías, la alimentación, las compras o cualquier otro hábito diagnosticado como compulsivo por un profesional de la salud.

En relación con esto, el psicólogo Alejandro Schujman, en una nota para Clarín, señaló: «Tuve en los últimos meses 10 consultas de colegios con docentes preocupados por el fenómeno creciente de las apuestas online de los estudiantes. Y este problema tiene toda la lógica. La lógica de la cultura de la inmediatez, de la satisfacción inmediata, molde en el que los chicos y chicas de este mundo son criados desde hace unos años y que propicia conductas adictivas».

¿Por qué son los adolescentes los más propensos a caer en la peligrosa adicción al juego o ludopatía? La respuesta, según el estudio del CONICET «Apuestas deportivas online y jóvenes en Argentina: entre la sociabilidad, el dinero y el riesgo», se encuentra en la evidencia del trabajo de campo: los jóvenes perciben a las apuestas deportivas mayormente como un «juego» o una «diversión».

El sociólogo y antropólogo David Le Breton, quien investigó durante años el comportamiento de los adolescentes en diferentes comunidades a lo largo de la historia, afirma que «los jóvenes tienen una búsqueda deliberada del riesgo como una ruptura de las rutinas; en ese sentido, las apuestas son un momento de certeza, donde los adolescentes saben de antemano que se van a generar emociones intensas».

El peso del grupo

Pero existen factores adicionales que no pueden quedar de lado en el análisis de esta cuestión. El primero es el carácter colectivo de la práctica de apostar. En el marco de una encuesta realizada a más de 90 mil estudiantes en la provincia de Buenos Aires en distintas escuelas, se arrojó que el 56,9% de los encuestados reconoció apostar cuando estaba con amigos y el 37,1% cuando estaba con familiares.

Muchos de los jóvenes entrevistados expresan que el momento en el que más apuestan es cuando se juntan con sus pares, ya sea durante un recreo escolar, al mirar un espectáculo deportivo o previo a una salida nocturna, actividades que reconocen como diversión y entretenimiento. Las apuestas, en ese marco, son un momento de disfrute donde se combina lo grupal con lo lúdico.

La otra cuestión relevante a considerar en este análisis es que el juego constituye un elemento de creación y reforzamiento de lazos de sociabilidad para los adolescentes. Sobre esto, la doctora Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría, advierte que «la adolescencia es una etapa de vulnerabilidad en la que se atraviesan situaciones relacionadas con algún tipo de frustración afectiva, y el riesgo de desencadenar un patrón adictivo de comportamiento es mayor».

Estos vínculos se expresan en la circulación de dinero en forma de préstamos entre amigos, ya que la economía de los jóvenes depende de lo que les den sus padres, pudiendo perderlo con facilidad en una serie de apuestas. Para muchos de ellos, conseguir dinero depende «de si tenés amigos que te segundeen» (que te presten plata), lo cual configura una deuda con un conocido, parte de la cofradía de las apuestas.

Estos dos aspectos se combinan cuando hablamos de apuestas de menores de 18 años, ya que no pueden usar sitios legales y encuentran otras formas de hacerlo, las cuales implican dinámicas grupales. Los adolescentes, en plataformas legales tanto como ilegales, recurren a la figura de un «cajero», un mayor de edad que se encarga de juntar el dinero del grupo, hacer las jugadas y repartir las ganancias. Ese mismo «cajero», en muchas ocasiones, les presta dinero a cambio de una tasa elevada al devolver el capital.

Entre el conocimiento y el azar

Asimismo, en el tema de las apuestas deportivas interviene un factor determinante: el saber específico. Más que por una «intuición» o «corazonada», la mayoría de los jóvenes que apuestan lo hace basándose en un análisis estadístico de equipos, jugadores y ligas.

Estas percepciones se complementan con la visión extendida entre los entrevistados de que las apuestas deportivas son distintas a juegos como la ruleta o el tragamonedas, donde prima puramente el azar.

Dicho comportamiento es fomentado por la mayoría de páginas de apuestas, que además de la posibilidad de jugar ofrecen estadísticas en tiempo real sobre los acontecimientos del partido, permitiendo a sus usuarios tomar la «mejor decisión» sobre sus apuestas.

Saber de deportes y de números del juego se valora y desplaza a un segundo plano al azar. Esto indica que estar informado en los aspectos sobre los cuales se apuesta es una condición de preparación individual, lo que los acerca a la idea de que el resultado depende menos de la «suerte» que del propio conocimiento.

Ver para saber a qué apostamos

La relación entre mediatización y deporte es largamente estudiada, especialmente en el caso del fútbol. Primero la radio, luego la televisión y, más recientemente, las plataformas digitales (con los highlights, los rankings, los recortes), fueron modificando y reconvirtiendo la manera en que los sujetos se relacionan con el evento deportivo en su rol de espectadores y consumidores.

Pero también otros soportes, como los videojuegos, que proponen al usuario un vínculo más activo con la disciplina deportiva y lo colocan -virtual y temporariamente- en el rol de futbolista, entrenador o mánager, tienen una creciente influencia en la forma en que las nuevas generaciones imaginan, interpretan y vivencian el deporte.

Las apuestas, con la posibilidad de competir en tiempo real, trastocan en gran medida esas formas tradicionales de observar y relacionarse con un partido o evento, ya que introducen un elemento de cálculo y eventual beneficio personal. Esta dimensión puede no ser contradictoria con las anteriores: un hincha bien puede observar un partido deseando que gane su equipo y, al mismo tiempo, que ello le genere rédito en las apuestas. Sin embargo, un nuevo componente estará presente en la experiencia de ver ese partido, incluso, apostar a una derrota de su club para no «irse con las manos vacías».

En este sentido, es más probable que los jóvenes apuesten en partidos que miran por televisión u otros dispositivos móviles que en aquellos que no siguen. Los adolescentes establecen una relación particular con las apuestas deportivas virtuales basada en tres elementos de las denominadas nuevas formas de comunicación: digitalización, multimedialidad e interactividad.

Publicidad y deporte: una sociedad peligrosa

El último aspecto relevante a examinar es el negocio que representan las casas de apuestas globales como Bet365, Bplay, BetWarrior, entre otras, que desde hace años despliegan una estrategia publicitaria alrededor del mundo del deporte, basada en el sponsoreo de equipos. Solamente en Argentina, las casas de apuestas online y casinos son el segundo rubro que más patrocina clubes, con River Plate (Codere), Boca Juniors (Betsson), Independiente (Sportsbet) y Newell’s Old Boys (CityCenter), teniendo como main sponsor empresas de azar.

Además de ellos, firmas de apuestas promocionan la propia Liga Profesional de Fútbol (Betano), la selección argentina (BetWarrior), transmisiones de partidos, periodistas, influencers y streamers deportivos en general. De esta manera, adolescentes y jóvenes adultos se encuentran constantemente bombardeados por publicidades que utilizan nombres, colores y hasta rostros de sus ídolos deportivos para vender el juego como un divertimento «inofensivo».

Por todo lo expuesto, la solución a la problemática de las apuestas no puede limitarse simple y sencillamente a una prohibición o regulación mediante la ley sino que requiere un trabajo sociológico profundo, capaz de recoger las dinámicas que operan en ese mundo y generar nuevas herramientas para intervenir en todo lo que rodea al universo de las apuestas deportivas.

Artículo elaborado para puntocero por Germán Mondino.