Mauro Giallombardo, campeón de Turismo Carretera en 2012, habló sobre la posibilidad de volver a correr profesionalmente a cuatro años del accidente que casi le cuesta la vida. Además, se refirió a su nuevo rol en el automovilismo.

“Mi idea es intentar volver a ganar, yo si no gano no quiero volver a correr. Y además de eso, voy a ganar todas las coronas de la ACTC. De autos, solo me falta el TC Pista Mouras”, expresó el (por ahora) expiloto, quien continúa con su recuperación, en declaraciones en el podcast ¿Pedimos Más Papas?. “Correría con un auto adaptado porque tengo una hemiparesia del lado derecho”, señaló, haciendo referencia a las secuelas que le dejó el accidente que sufrió el 13 de agosto de 2017, cuando impactó con su auto de frente contra un micro de larga distancia.

En ese sentido, el corredor de 31 años reveló que lo primero que hizo “después de que le sacaran la silla de ruedas” fue volver a subirse a un automóvil: “A mí lo que menos me cuesta es manejar, me cuesta mucho más atarme los cordones que manejar un karting, que es recontra complejo”.

“Hasta ahora me subí al auto para divertirme y cumplir un desafío pero tengo miedo de encontrarme conmigo mismo. Tengo miedo de encontrarme con Mauro y encontrarme mal, que ya no tengo más 20 años, la condición que tenía y que mi vida cambió. Pero quiero competir porque quiero ganar”, se sinceró.

El también campeón del TC Mouras y el TC Pista explicó de qué manera sigue ligado a su pasión con su escudería G129. “Mi puesto es el de CEO. La diferencia entre un equipo y una escudería es que la segunda financia a los pilotos o los contrata. Un equipo te brinda el servicio, y en este rol que ocupo yo, soy el comerciante de un equipo”.

Por último, reflexionó sobre la responsabilidad social que deberían tener los deportistas: “Yo lo viví antes con la cabeceada de bondi, pero esta pandemia vino a acomodarnos a todos las prioridades. Hay una realidad, ¿cuántas personas quieren ser médicos y cuántos deportistas? La pasión que mueve el deporte y cómo genera ídolos. Es más sencillo ser deportista, es lo que genera en la gente y, a través de eso, se mueve todo, se mueve el marketing y los auspiciantes. Creo que parte de la responsabilidad social que tenemos que tener los deportistas, ni hablar de los de élite, es la de debernos a todas las personas que nos hacen ser ídolos. Tenemos que generar que a esas personas les vuelva, con donaciones, fundaciones y demás”.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Federico Pérez Vecchio.

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