Un músico trashumante que recorre el país por diferentes escenarios, provincias y pueblos viene rodando desde hace mucho tiempo, por eso cerró su gira en Buenos Aires, nada más y nada menos que en el Teatro Ópera.
ralyTeatro que, por momentos, parecía una peña, ya que el público no paró de corear, aplaudir y también bailar cada una de las canciones. Algunas de las clásicas como “La Telesita”, la que el músico definió como “una de las chacareras más poderosas del mundo”, y los temas de “Rodar”, su último disco, que invita a recorrer diferentes lugares y que “narran situaciones que pueden ocurrir en el medio del camino, como el robo de camiones de caudales”, contó Raly al presentar “Bouwer” (una cárcel de máxima seguridad que se encuentra en Córdoba, en la cual se inspiró para este tema) o el encuentro que tuvo con una niña en medio de un viaje con la que se inspiró para hacer la chacarera “Mujer caminante”.
En un show de casi tres horas, “El Raly” (como suelen llamarlo) tocó diferentes guitarras: criolla, eléctrica y acústica junto a su banda y nuevos integrantes.
showLos músicos que acompañaron a Barrionuevo son Sebastián Sayes en bajo, el baterista César Elmo, Edgardo Castillo en guitarra y flauta traversa, Marcelo Gómez en guitarra y coros, y las nuevas incorporaciones en vientos: Nahuel Aschei en trompeta y Martino Gesualdi en trombón (uno de los músicos de Nonpalidece), quien fue el que realizó junto a los demás músicos de viento los arreglos y finalmente le propuso a Raly la incorporación de estos en los temas de “Rodar”. Además, Martín Pantyrer reemplazó a Agustín Azubel en el saxo.
Momentos de ovación se vivieron con “Oye Marcos”, “Hasta siempre” (dedicada al Che Guevara), “Ey, pasano”, y “Somos nosotros”, entre otros, en los cuales el público acompañó con aplausos, cantó, saltó y gritó con euforia.
Un momento especial en este recital fue cuando en el escenario apareció Liliana Herrero muy emocionada y agradeció a Raly por su calidad como persona, e interpretaron juntos “Niña Fuego de la América Sagrada”, voces sumamente cálidas y potentes que hicieron emocionar a muchos de los presentes. Al igual que cuando comenzó a sonar “Si acaso vuelves”, tema que Raly dedicó a su madre, quien falleció hace un tiempo.
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Y quien también compartió el escenario, pero esta vez con la guitarra, fue Lisandro Aristimuño, a quien Raly confesó su total admiración por su capacidad como músico, hacia el final del show.
Chacareras, zambas, ritmos con mezclas de cumbias, reggae, rock, guaracha santiagueña, la combinación de estos diversos ritmos demuestran que Raly no es un músico conformista, que está constantemente descubriendo, creando y sorprendiendo sin alejarse de sus raíces, de su identidad de las chacareras y la música con la que ha crecido y de la cual se ha nutrido. Continúa siendo “ese changuito gris que allá por Frías supo ser feliz”, como canta en “Ey, paisano”.
ralySiempre se destaca en este artista la simpleza, naturalidad y humildad de un músico que ha logrado conquistar a su público con canciones que son puro sentimiento y que va por más, ya que está preparando un nuevo trabajo, como adelantó en algunas declaraciones.
Pero para quienes quieran ir a verlo, continuará sus presentaciones en Entre Ríos, el 23 de noviembre. En diciembre estará el 1° en Bella Vista (Chile), el 10 en Mendoza, el 22 en Colón (Buenos Aires) y el 28 despedirá el año en Frías (Santiago del Estero). Después dará comienzo a las fechas en los festivales de verano.
 

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