Cristiano Ronaldo tuvo un partido perfecto y apareció justo en un derby por semifinales de Copa del Rey. El portugués marcó dos goles en la victoria por 3 a 1 (el partido de ida había terminado 1 a 1).

Cristiano RonaldoJosé Mourinho sabe cómo jugarle al Barsa, aunque lo aprendió después de un par de goleadas y vueltas olímpicas del equipo culé. El martes 26 de febrero se vivió una verdadera fiesta del fútbol, con un Barcelona desconocido, impreciso, que tuvo la primera chance del partido con un remate de Messi que se fue cerca del arco. Luego, a los 13 de la primera parte, Piqué bajó a Ronaldo en el área y el árbitro no dudó en cobrar penal para el Merengue. Cristiano pateó a la derecha de Pinto, que eligió el otro lado. El luso no dudó en festejar hacia la tribuna, que le venía cantando “ese portugués, hijo de puta es”.

Luego, Messi tuvo un tiro libre que se fue cerquita de un palo de Diego López y todo el estadio tiró al diablo sus butifarras (una salchicha enorme en un pan de baguette) y empezó a festejar. Todos creyeron que había sido gol, pero la historia seguía 1 a 0 para el visitante.

El segundo gol vino con una arremetida de Di María, partía la contra, las caras de los espectadores eran de preocupación y por algo fue así: el argentino le ganó en el mano a mano a Puyol, remató y en el rebote vino Ronaldo (que aprovechó que el arquero estaba volviendo) y marcó el 2 a 0. Casi irremontable, con las caras de los jugadores del Barcelona que lo decían todo: Iniesta, Fábregas, Messi y Piqué desahuciados.

derbyEn ese momento del juego fue cuando volvieron a entonar el himno y agitaron aún más las banderas con los colores del club. La cancha del Barcelona estaba repleta, donde todos acompañaron con cantitos que reclaman la independencia de Catalunya. Pero a los pocos minutos, Varane volvió a demostrar, como en el partido de ida, por qué tiene que ser titular indiscutido en la defensa de la selección francesa. Conectó un tiro libre con un cabezazo que terminó en el arco de Pinto. De inmediato, la gente se empezó a ir, enojados por lo que sus ojos veían, por un Barcelona que no encontraba respuestas. Pero esto tiene una explicación, y es que le anularon el medio campo con marca, con Messi sin su mejor noche, una defensa férrea del Real Madrid y con el achique de los espacios al equipo que no se cansa de tocar la pelota por abajo.

Cuando había menos gente, Jordi Alba descontó, ya a dos minutos del final. Andrés Iniesta empaló la pelota para que caiga en el área y el lateral anote, aunque la historia ya estaba sentenciada. Ahora el Madrid jugará la final de la Copa del Rey ante el ganador del partido que disputarán Sevilla frente al Atlético Madrid de Diego Simeone.

nou camp

Juan Cruz Messina en el derby español.

Todo terminó en paz, no hubo violencia, solo algunos gritos de catalanes contra madridistas infiltrados en las plateas. El Real Madrid se retiró abrazando a los jugadores del equipo culé, y los hinchas locales dejaron el estadio en 15 minutos. Se fueron cabizbajos por Les Corts, tomaron el metro que los dejaba en Plaza Catalunya y las banderas flamearon tenuemente por la Rambla. Ninguno imaginó que Cristiano Ronaldo iba a tener una de las mejores noches  de su carrera y que Lionel Messi, al igual que el equipo, iban a estar tan apagados. Camp Nou fue un hervidero de alegría en un principio, pero “ese portugués, hijo de puta es” aguó la fiesta, se destapó y demostró que, cuando Messi trastabilla, es el mejor.

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