En el partido de ida correspondiente a la final de la Copa Libertadores, Tigres de Monterrey y River Plate empataron 0 a 0 en el Estadio Azteca de México. La igualdad le sintió bien a los dirigidos por Marcelo Gallardo, que en el segundo tiempo se fue expulsado por protestar. Gabriel Mercado fue amonestado y se pierde la revancha.

El ambiente festivo de un estadio totalmente repleto estuvo acorde a lo que se esperaba en el choque entre ambos equipos. El público local empujó a sus jugadores a través de un ensordecedor aliento, pero el conjunto de Ricardo Ferreti se topó con la figura de Marcelo Barovero y un equipo visitante que se plantó de gran manera en el terreno de juego y, a pesar de las diferentes adversidades, pudo aguantar todas las embestidas.

En el primer cuarto de hora el Millonario, a pesar de sufrir una jugada fortuita sobre su propia valla luego de que el centro de Egidio Arévalo Ríos rebotó en Leonel Vangioni y dio en el travesaño, controló a Tigres a lo largo del partido, donde cortó los embates y se dedicó a salir de contragolpe. Los mexicanos tuvieron una sola situación clara a través de Rafael Sóbis, que cabeceó solo y la pelota le cayó directamente a las manos del arquero visitante. Lucas Alario intentó inquietar el arco de Nahuel Guzmán con corridas, tras habilitaciones de Tabaré Viudez, pero no pasó a mayores.

Ya en la segunda parte el local se adueñó de la pelota y, con la desesperación de abrir el marcador, se adelantó en el terreno de juego e intentó desbordar sobre el sector de Damián Álvarez, pero el buen nivel de Jonathan Maidana junto a los demás defensores lograron sacar a relucir el carácter que vienen demostrando en las últimas competiciones internacionales. Matías Kranevitter también mostró un gran nivel y los ingresos en el entretiempo de Nicolás Bertolo y Gonzalo Martínez por Tabaré Viudez y Rodrigo Mora (ambos lesionados) ayudaron al equipo a salir rápido de contragolpe y, en ciertos momentos, darle respiro. Sobre el final lo aguantó como pudo. Previamente, Barovero sacó un tremendo derechazo bien abajo de Juninho y luego Damm tuvo un mano a mano con el golero, pero el jugador se abrió demasiado, no pudo definir y terminó por sacar un centro intrascendente que un marcador despejó sin inconvenientes.

La igualdad le cayó mejor al conjunto del barrio de Núñez que, a pesar de los 33 grados de temperatura, enfrentó con gran dignidad a un rival que se hace muy fuerte de local y ya empieza a pensar en el partido de vuelta. Nada está dicho y la serie quedó abierta, pero cuerpo técnico, jugadores, dirigentes e hinchas saben que la posibilidad de llegar a la gloria tras 19 años está a la vuelta de la esquina. El próximo miércoles se jugará la final de vuelta en el Estadio Monumental, que se vestirá de gala para tratar de hacer historia una vez más y así levantar la copa.