Había cuatro equipos que podían ser campeones, un póker de candidatos, pero la carta ganadora fue para San Lorenzo. El equipo de Juan Antonio Pizzi se consagró en el Torneo Inicial 2013 con el empate sin goles ante Vélez Sarsfield en Liniers y por la igualdad 2 a 2 entre Newell’s Old Boys y Lanús en Rosario. De esta manera, el Ciclón vivió su fiesta, aunque con un sufrimiento pocas veces visto.

Foto: Télam

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Se habló mucho en la semana, porque el partido tenía que disputarse en la cancha del Fortín, escenario donde jugaba San Lorenzo cuando tuvo que irse de la Avenida La Plata y ser un equipo sin estadio propio. Cosas del destino hicieron que se encuentre ante un Vélez que tenía la posibilidad de dar la vuelta ante su gente, pero la suerte estuvo del otro lado. El partido empezó trabado, con dos polémicas que perjudicaron al visitante: Néstor Pitana no dio la ley de la ventaja y anuló un gol de Ángel Correa por una falta previa cuando debía dejar seguir la jugada y, una vez finalizada, amonestar al defensor del equipo local. Después, Fernando Tobio casi le saca la camiseta a Santiago Gentiletti cuando lo agarraba en el área, pero el juez no cobró el penal que correspondía.
La chance más clara fue para Leandro Romagnoli, que sacó un remate desde afuera del área para exigir a Sebastián Sosa.
El gol anulado a Ángel Correa

El penal de Tobio a Gentiletti

Las chances del primer tiempo

Foto: Télam

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El segundo tiempo arrancó con un foul de Leandro Desábato a Leandro Romagnoli que era expulsión, pero Pitana solo amonestó al volante de Vélez. Corrían 23 minutos de la segunda etapa y Walter Kanemann corrió riesgo de hacerle penal a Fernando Tobio, pero el juez no cobró la pena desde los 12 pasos. A San Lorenzo le costaba avanzar, no tenía oportunidades claras, no podía llegar con claridad.
Agustín Allione tuvo dos oportunidades para darle el título al Fortín, primero con un remate que dio en el palo derecho y con otro intento desde afuera del área. Iban 45 minutos de la segunda etapa y Sebastián Torrico atajó una pelota que valió un campeonato. Las radios estaban prendidas, el gol de Jorge Pereyra Díaz le daba el 2-2 a Lanús en Rosario contra Newell’s, que en caso de ganar iba a un desempate con el Ciclón. El partido terminó en Liniers, tardó un minuto más en el Coloso Marcelo Bielsa, pero el pitazo final en el Parque de la Independencia hizo que San Lorenzo sume su 12° estrella en Primera División.
Foto: DyN

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Festejo, algarabía y locura en San Juan y Boedo, frente a la tradicional esquina de Homero Manzi. No importa que haya costado, que la consagración haya llegado con una igualdad en dos partidos, que San Lorenzo no haya metido un gol en 180 minutos de juego. Nada le quita mérito al Santo, todos quieren lo que tiene, lo ganó en la cancha de un equipo que no lo quería cuando no tenía estadio, que podía ser campeón. El título es del Ciclón y de toda su gente: salud al nuevo campeón del fútbol argentino.
El palo le negó el título a Vélez

Foul de Kanemann en el área

La atajada de Torrico sobre el final