Hace ya más de un año, algunos nos sorprendíamos por la aparición en Netflix de la serie web animada «La frecuencia Kirlian«, desde un punto de vista una sorpresa injusta, ya que la serie existía desde mucho antes de la incorporación a la plataforma… en fin, el sentido estético, el abordaje del género de terror y la narrativa de fantástica pusieron de manifiesto una posible destreza autoral de un director, lo cual siembra las ganas de seguirle el paso artístico, de esperar con cierto entusiasmo un próximo trabajo.

Luego de su andar por Sitges (el Festival Internacional de Cinema Fantástic de Catalunya), nos encontramos en el 35° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con su primer largometraje, «Historia de lo oculto», una vez más enmarcado en la narrativa de género. Ubicada en el año 1986, fantasea con una Argentina bajo la presidencia de un tal Belasco en la que, aparentemente, no hubo Guerra de Malvinas y se puede ir a turistear, entre otros detalles alternativos. Un programa de televisión del estilo «Hora Clave», llamado «60 minutos antes de la medianoche», tiene su última hora al aire, aparentemente fueron presionados y despedidos por una investigación periodística que puede revelar secretos oscuros del Presidente de la Nación que tienen que ver con corrupción y… ¿brujería?

El conductor está en el estudio con tres invitados y el equipo de producción en una casa sin revelar su ubicación, los 60′ comienzan a correr y el plan de este equipo de periodistas se pone en marcha. «Historia de lo oculto» se transforma, rápidamente, en la película del millón de ideas: la información se dosifica de manera que hasta los últimos minutos nada es verdaderamente claro, incluso luego del desenlace en donde todo se conecta, seguramente persistan las incomodidades de una película que no lo sirve todo en bandeja y que merece más de un visionado para capturar la cantidad de referencias citadas.

Otra cualidad es la solidez estética, el blanco y negro, la relación de aspecto, la textura con grano, los movimientos de cámara, los planos cerrados y el dominio de la oscuridad son recursos que se sostienen entre sí para no permitir caer el verosímil de la reproducción de época, que es un desafío para cualquier película. Con una destacada Nadia Lozano en el gran cast compuesto, además, por Germán Baudino, Héctor Ostrofsky, Agustín Recondo, Lucia Arreche, Ivan Ezquerré y Casper Uncal, entre otros, con apariciones breves pero destacadas.

Una de las cuestiones más importantes del trabajo de Cristian Ponce y que ya pudimos verificar en «La frecuencia Kirlian» es la capacidad de referenciar sin copiar, de llenar la obra de citas más o menos evidentes sin entorpecer su propio camino. El primer largometraje del director es una de las películas más arriesgadas del cine de género reciente.