En el marco de la edición online del 35° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el visionado tiene entre sus acepciones la voracidad, pero en algún punto puede suceder el encuentro con una rareza que obliga a detenerse y que no permite una nueva ingestión hasta ser digerida como es debido. Este es el caso de «Un cuerpo estalló en mil pedazos» de Martín Sappia, que participa de la Competencia Argentina de Largometrajes.

El film trata sobre Jorge Bonino, un hombre cuya existencia no tiene casi registro de archivo, un hombre cuya vida inició y terminó en Córdoba, pero que en el medio recorrió los teatros del mundo llevando algo que para todos era su arte conceptual, pero que parece que en realidad era su forma de procesar la vida. La película se propone lo imposible: recuperar a Bonino, que se disolvió en el tiempo. La voz de Eugenia Almeida narra una biografía absolutamente corrompida por la tradición oral, pero no se preocupa por la rigurosidad, le encuentra el gusto a los detalles de fábula que quizás no son probables pero sí absolutamente posibles para un personaje tan singular.

Martín Sappia es editor, trabajó en más de veinte largometrajes para cine y una cincuentena de documentales para televisión, es mágico que la historia fragmentada de Jorge Bonino se haya encontrado con la persona capaz de narrarlo en estas circunstancias, porque su trabajo es fundamentalmente unir piezas y darles un sentido. El final trágico de esta película se cuenta dos veces, la primera es en los minutos iniciales, cuando no conocemos a nuestro protagonista y, entonces, solo podemos deducir que se nos va a contar la historia de alguien que ya sabemos que murió; y la segunda, por supuesto, es en los últimos minutos, cuando esa muerte ya tiene una historia atrás y se incorpora una connotación ineludiblemente amarga, profunda…

«Un cuerpo estalló en mil pedazos» es una película atípica, imprescindible desde lo formal para analizar la articulación entre el poder evocador del sonido, el rol de las imágenes, el cuidado de la voz en off y la potencia de una historia que merece ser contada, que transforma lo atípico en extraordinario.