La primera edición de la Superliga Americana de Rugby (SLAR) quedó suspendida por lo que resta del año debido a la pandemia de coronavirus. Así lo decidió la organización del evento tras una reunión de crisis de la cual participaron representantes de todas las franquicias.

En el comunicado oficial publicado en la página web y redes sociales de SLAR, se establece la suspensión hasta 2021, remarcando que la determinación se tomó «priorizando el bienestar y seguridad de los jugadores y cuerpos técnicos, muchos de los cuales se encuentran lejos de sus hogares».

En la misma comunicación se pone de manifiesto la «incertidumbre que reina en la actualidad y la imposibilidad de planificar con cierto grado de certeza los pasos a seguir», motivo por el que esta decisión se tomó para evitar «mayores problemas futuros».

Sebastián Piñeyrúa, presidente de Sudámerica Rugby y SLAR, afirmó: «Es una situación límite de fuerza mayor; nos impacta a todos y hay que tomar decisiones rápidas para evitar males mayores con los participantes y partícipes de la SLAR».

Vale la pena recordar que la competencia se suspendió transitoriamente tras la finalización del partido entre Selknam y Ceibos, disputado en Santiago de Chile.

El torneo duró dos fechas: la primera se disputó en su totalidad con las victorias de Selknam sobre Peñarol (en la inauguración del certamen en Montevideo) y de Ceibos, en Córdoba, sobre Olimpia Lions.

La SLAR marcó un hecho histórico dentro de Sudamérica ya que se concretó, después de varios años de idas y vueltas, el primer torneo profesional de rugby. Así se crearon 6 franquicias: Ceibos (Argentina), Peñarol (Uruguay), Corinthians (Brasil), Selknam (Chile), Olimpia Lions (Paraguay) y Cafeteros (Colombia).

Por el lado de Argentina, la idea de Ceibos era el desarrollo de jugadores de la mayoría de las uniones del país y que sirva como un escalón intermedio entre la competencia de clubes y el rugby profesional como Jaguares.

Para el resto de los países participantes era la oportunidad de explotar a sus jugadores, tener un roce competitivo y hacer más popular la disciplina en sus tierras. La mayoría de las franquicias contrataron jugadores argentinos y también de los más variados países como Nueva Zelanda, Sudáfrica y Tonga.