El pasado miércoles en Sabadell, España, se dio una situación por demás polémica. Un grupo del cuerpo de seguridad de los Mossos de Esquadra redujo a una paciente psiquiátrica con una pistola táser.

Según relatan las fuentes policiales, esta joven de 26 años acudió a un sanatorio médico en compañía de su madre y la pareja de esta y, ante la imposibilidad de ingresar acompañada debido a los protocolos por la pandemia de COVID-19, perdió el control e insultó a la doctora y causó desmanes en el interior del establecimiento. Desde el centro médico se comunicaron con la policía.

Dos efectivos lograron sacarla del sanatorio a la calle, lugar donde comenzó el enfrentamiento y el personal le informó que, si no se calmaba, procederían a utilizar las pistolas táser, lo que finalmente sucedió. La situación fue grabada por el celular de la madre, se difundió con mucha rapidez en redes sociales y llegó, incluso, a los noticieros. Por esta acción, los Mossos serán denunciados y, por su parte, el personal de salud comentó que denunciará a la joven por los disturbios ocasionados, señalando que a causa de ellos debieron interrumpir la atención a los demás pacientes por casi dos horas.

Miquel Sámper, el reciente «conseller» del Interior, justificó la acción policial ya que, según sostuvo, de lo contrario el desenlace habría sido mucho más grave para la mujer, considerando incluso la opción del infarto, dado su estado de alteración.

La asociación Iridia, centro de defensa de derechos humanos, expresó estar en contacto con la familia de la joven para acompañarla en la denuncia, calificando el accionar de la policía como peligroso e innecesario.

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