«The Voice of Hind Rajab»: los gritos del silencio

«The Voice of Hind Rajab» es otra de las películas inscriptas dentro de la urgencia en esta temporada de premios, quizá de las más nutridas de estos últimos años en este aspecto de retratar el convulsionado mundo en el que vivimos.

La historia puntual de esta película eleva ese carácter de premura a una enésima potencia, porque se cuenta el ataque de un tanque israelí a un vehículo civil al norte de Gaza en el que huía una familia palestina. La única sobreviviente es una niña de 5 años llamada Hind Rajab. A través de un llamado telefónico triangulado, la pequeña logra comunicarse con el centro asistencial de Media Luna Roja Palestina en Ramallah, receptor de las llamadas de emergencia emitidas desde la Franja de Gaza tras la ocupación de Israel a este territorio como consecuencia del ataque de Hamas y otras milicias palestinas contra Israel en octubre de 2023. El hecho retratado en la película se ubica en el 24 de enero de 2024, es decir, en pleno desarrollo del conflicto que aún hoy no tiene una solución de base.

La directora tunecina Kaouther Ben Hania tuvo conocimiento de la historia de Hind Rajab mientras presentaba una película en Los Angeles. En ese momento escuchó los audios publicados de los llamados de la niña al centro de emergencias y se le ocurrió partir de esa huella de realidad para armar un relato. Es, de esta forma, en la que tenemos el contraplano del horror, ubicando el punto de vista en los operadores telefónicos que recibieron el llamado. Omar (Motaz Malhees) y Rana (Saja Kilani) son los que se turnan para hablar con la niña, consolarla y mantenerla en la línea, principalmente, como prueba de vida, ya que la única esperanza de rescatarla es enviando la única ambulancia disponible en todo el norte de Gaza. A pesar de estar a una distancia de tan solo 8 minutos, la ambulancia necesita un permiso para acceder a una ruta segura antes de ir a rescatar a Hind mientras intenta mantenerse a salvo de los disparos del ejército, como si no fuera poco estar rodeada de los cadáveres de su familia. La desesperación crece a medida que pasan los minutos y las horas sin poder destrabar el nudo burocrático que incluye a dos gobiernos en pleno enfrentamiento bélico. Este largo hiato también desencadena una serie de discusiones y posturas entre los operadores telefónicos y el jefe del sector sobre la acción a poner en práctica para emprender el rescate.

Que los audios de Hind Rajab sean reales y que la interacción sea ficcional plantea una conversación acerca de la representación del cine sobre el horror, en especial sobre los límites pensados en términos formales, porque allí radica el «cómo» de un «qué». No hay dudas sobre el hecho en cuestión y, en este caso, funciona como sinécdoque, porque se vuelve a trazar el rasgo más espeluznante de una guerra, invasión -o cualquier etiqueta pretendidamente usada solo para posicionarse en una vereda u otra- pero que involucra, en definitiva, el asesinato de miles de inocentes. Y en el caso de Hind Rajab, la idea de un mal gusto emerge hacia el final cuando la directora suelta por completo la ficción para aferrarse a la salida más próxima de cartel panfletario al incluir una coda de corte documental, que podría haber sido un apéndice de la película y no una parte de ella. Es una pena que Ben Hania haya decidido ponerse la campera colorida de Spike Lee (el número 1 del panfleto audiovisual) para subrayar con el fibrón del color pastel más fuerte. El final podría considerarse la ruina de todo lo narrado anteriormente que, por supuesto, no invalida la idea de reconstruir una historia representativa de una época oscura que nos toca vivir, sin embargo, el camino del desenlace elegido envía todo propósito cinematográfico a un barranco inevitable.

«The Voice of Hind Rajab» estuvo dirigida y escrita por Kaouther Ben Hania, contó con las actuaciones de Saja Kilani, Motaz Malhees, Amer Hlehel, Clara Khoury y Nesbat Serhan.