Como todos sabemos, el mundo de la música es un terreno complicado cuando se trata de excesos. Tanto el alcohol como las drogas son como monstruos inmensos e incontrolables que, tarde o temprano, hacen desbarrancar a nuestros amigos artistas. Muchos dicen que se debe a que “la fama se les sube a la cabeza” y otros afirman que simplemente les gusta vivir en su mundo de “flash mental”, porque así es el universo de las grandes estrellas.

Hoy te trajimos el top five de grandes artistas que se nos fueron a causa de los excesos.

En primer lugar, lo tenemos al genio de la guitarra eléctrica, James Marshall o, para los amigos, Jimi Hendrix. El señor nació en Seattle (Estados Unidos) el 27 de noviembre de 1942 y comenzó, desde muy joven, a iluminar el camino de la música con sus acordes electrificantes. Fue un músico y cantautor revolucionario del rock and roll y el blues eléctrico. Actualmente es considerado el mejor guitarrista de la historia del rock y es, por eso mismo, que en el año 2009 la revista Times lo situó por delante de B.B. King, Chuck Berry, Jimmy Page, Keith Richards y Eric Clapton, entre otros. Podríamos decir que nuestro amigo Jimi nos ha dejado un legado musical con varias joyitas del rock, pero la más reconocida fue su banda “The Jimi Hendrix Experience”, con la cual nuestro queridísimo Hendrix grabó 4 LP’s: “Are You Experienced?”, ”Axis: Bold as Love, Electric Ladyland” y un disco recopilatorio de grandes éxitos llamado “Smash Hits”. Según dicen, la presión con la cual se enfrentaba para mantener en gira a la banda en grandes festivales lo llevó a sumergirse al mundo profundo de las drogas. Al principio, lo usaba tanto él como su banda para soportar los recitales en pie y luego de un tiempo aquel jueguito de estrella de rock pasaba a convertirse en una mera adicción. Jimi murió en Londres el 18 de septiembre de 1970 a la edad de 27 años, debido a una mezcla entre pastillas y alcohol que, al parecer, fue por aspiración de vómito. Terrible final para un loco lindo de este nivel. De todas maneras, jamás olvidaremos lo que nos dejó y lo que estará por venir. Un revolucionario del rock como lo fue Hendrix vive renaciendo constantemente en las venas de cada rockero.

Ahora nos sigue, nada más ni nada menos, que nuestra amada hippie del rock & roll y blues, Janis Joplin.

Janis Lyn nació el 19 de enero de 1943 en la ciudad de Texas y fue una increíble cantante de rock y blues, caracterizada por su terrible e impresionante voz y su espíritu rebelde y revolucionario. No solo se la considera como la mejor de la música blusera, sino que también fue un gran símbolo femenino en la contracultura de los ’60 y el movimiento hippie. Ya desde piba, más o menos a los 16 años, empezó a expresar libremente su amor por la música frecuentando bares, donde escuchaba música negra, de blues y jazz.

Al mismo tiempo que había empezado a estudiar Bellas Artes en la Universidad de Texas, comenzó a cantar bastante seguido en bares. Solía participar frecuentemente con la banda Waller Creek Boys y es, justamente allí, cuando empezó a hacerse la fuerte fama de borracha.

En los años 60 fue el despliegue artístico más significativo para Joplin con la creación de su primer banda: “Big Brother and the Holding Company” en julio del ’66. Luego de unos años, en 1969, conformó su siguiente banda “Kozmic Blues Band”, con la cual grabó su segundo disco “I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!”, compuesto por una picante mezcla de rock, soul y blues.

Se comenta que a partir de ese año Janis empezó a hacer uso y abuso de las drogas como medio de escape del estrés de sus giras y presentaciones. En cuestión de poco tiempo, Joplin ya se encontraba destrozada por estas. Su fuerte y perpetuante adicción a la heroína y su amor por el alcohol comenzaban a despedazarla poco a poco. Fue así que decidió tomar un descanso y abandonó la banda. Un año después, en 1970, Albert Grossman (productor de Bob Dylan) le propuso a Janis una nueva banda, “Full Tilt Boogie Band”, y Janis, ya desenganchada de la heroína pero no del alcohol, aceptó sin dudarlo. En septiembre de 1970 viajó a Los Angeles a grabar su nuevo disco “Pearl”. Tiempo más tarde, en octubre, luego de un día genial de grabación de estudio, la señorita Joplin salió a festejar con los muchachos y se emborrachó bastante heavy, entre otras cosas. Es así que Janis Joplin murió por sobredosis de heroína. La mayoría de la gente estaba sorprendida, ya que creían que ella había logrado dejar de consumirla y sostenían que se encontraba en el esplendor de su carrera como artista. Una vez más, tenemos una figura implacable del rock y el blues que muere a causas de las adicciones incontrolables y la carencia de amor propio. En cada grito carrasposo y en cada sonido blusero vamos a encontrarla resonando con su estilo rebelde y exuberante.

Vamos a seguir nuestra línea de tiempo con el “Rey del Rock & Roll”: Elvis Presley. Nuestro señor del jopo loco nació en Mississippi el 8 de enero de 1935 y fue un gran cantante y actor reconocidísimo de la época rockera de los años 50.

A los 19 años (en 1954), como regalo de cumpleaños para su madre grabó un disco con dos temas en los estudios Sun Records: “My Happiness” y “That’s When Your Heartaches Begin”. El dueño de la compañía, un tal Sam Phillips, no había podido oírlo, hasta que Presley volvió un par de veces más en las que también grababa dos canciones en cada oportunidad. Esta vez el señor Phillips quedó boquiabierto tras semejante talento. Tres meses después le contrató para grabar un disco que tendría gran éxito en Memphis. Luego de haber enamorado los corazones de las chicas de su ciudad, en 1955 fue observado por el Coronel Tom Parker quien, con un solo dedo, a finales de ese año, tramitó el traslado del joven Presley desde la pequeña discográfica Sun Records a la RCA por una buena cantidad de dólares.

Con su primer sencillo con la discográfica, denominado “Heartbreak Hotel” publicado en enero de 1956, dio el primer paso gigante hacia el estrellato. Meses después, en noviembre de ese mismo año, debutó por primera vez en la pantalla grande con la película “Love Me Tender”.

Los años ’70 serían los años dorados en los que Elvis se convertiría de gran ídolo a un inolvidable mito musical. En julio de 1972 se divorció de Priscilla (su esposa), dejándolo en un profundo estado de depresión que nunca podría terminar de superar. Justamente, es en esta década en donde nuestro chico pélvico comenzó a tener varias complicaciones con sus hábitos alimenticios y a padecer un apego fiel a las drogas, que en poco tiempo terminaron por deteriorar drásticamente su salud, tanto física como mental. En agosto de 1977 se planeaba que Elvis volara fuera de Memphis para continuar con su gira cuando fue encontrado inconsciente en el baño de su casa. Ya desde antemano se sabía que se encontraba muy comprometido de salud debido al consumo masivo de drogas y alcohol. Horas más tarde, los médicos lo declararon muerto. Otro claro caso de excesos de fama, locura y sustancias que terminaron por exprimir lo poco que quedaba de un rey sin corona pero sí con mucho swing.

Cambiando un poquito el ritmo, nos vamos al “loquito frenético del punk” nacido en Londres el 10 de mayo de 1957. Fuerte el aplauso para Simon John Ritchie o, mejor dicho, Sid Vicious. Digamos que con el pasar del tiempo hoy se podría decir que es un personaje bastante reconocido del punk rock londinense. Cuando era prácticamente un pendejo, Sid solía juntarse con los pibes de Bromley Contingent, un grupo de fans de los Sex Pistols. Y así como quien no quiere la cosa, fue que poco a poco comenzó su carrera musical como miembro de The Flowers of Romance junto al cofundador de The Clash, Keith Levene (que posteriormente formó parte del proyecto de John Lydon). Posteriormente se unió a Siouxsie & the Banshees, tocando la batería en su primer show en el mítico “100 Club Punk Festival” de la londinense Oxford Street. Al ser conocido como “el más fanático de los Pistols” y ser amigo cercano de Johnny Rotten (vocalista de Sex Pistols), la banda le pidió a Vicious que se uniera al grupo.

El manager del grupo, Malcolm McLaren, siempre decía que “Rotten era la voz del punk y que Sid era la actitud”. Su carácter punk-rebelde era mucho más fuerte que su habilidad para tocar música y, de hecho, prácticamente no fue muy reconocido por sus capacidades musicales sino más bien para su don innato de la composición.

Más tarde, en noviembre de 1977, Sid conoció a su futura novia, Nancy Spungen, quien lo llevó inevitablemente al mundo ácido y putrefacto de la heroína. Tras dos años de una relación inmersa profundamente en el universo de las drogas, una mañana de octubre de 1979, Sid se despertó y encontró a Nancy muerta en el piso del cuarto de hotel con una puñalada en el abdomen. El joven rebelde del punk fue automáticamente acusado por asesinato y, sin embargo, McLaren se encargó de pagar la fianza por una importante pila de dólares y logró dejar a Sid en libertad. Meses más tarde, en una fiesta que se realizó en la casa de su nueva novia Michelle, Sid volvió a recurrir a las drogas. Le pidió a su novia que lo inyecte, lo cual ella no aceptó y (aunque no lo creas) su madre (sí, su vieja) fue quien finalmente le dio una dosis como para matar a un caballo. Ella también era adicta hacía varios años y creyó que era la mejor forma de ponerle un stop al sufrimiento de Sid. De esta triste y cruel manera, Sid Vicious murió por sobredosis el 2 de febrero de 1979. Un caso realmente fuerte con un final algo impredecible, casi de película.

Y bueno, ya nombramos al rey del rock, no nos podía faltar, claramente, el “Rey del Pop” y es ahí que podemos ver un escenario oscuro, una luz blanca en el medio, un hombre con un sombrero y un gritito de “uuh” tirando unos pasos bastantes particulares. Creo que ya te diste cuenta de quién estoy hablando, sí querida y sí querido, se trata del señor Michael Jackson.

Michael Joseph Jackson nació en Indiana el 29 de agosto de 1958 y fue (como todos recontra re sabemos) un gran cantante, compositor y un bailarín de puta madre. Podemos decir que su contribución al baile, la música e incluso la moda lo convirtieron en una figura muy reconocida a nivel mundial. Michael comenzó su carrera artística con sus hermanos en la banda “The Jackson 5” a mediados de los años ’60, con el cual publicó junto a ellos diez álbumes hasta 1975. Ya en el año 1971 decidió empezar su carrera solista, aunque continuó con sus hermanos algunos años más. Debido al “golpe popero” fuerte que tuvo su álbum “Thriller” en 1982, se convirtió en la estrella que más brilla aún hoy, en 2014, de la música pop. Sin embargo, su música incluyó una amplia acepción de subgéneros como el rhythm & blues (soul y funk), disco y dance. Algunos de sus álbumes publicados, como “Off the Wall” (1979), “Bad” (1987), “Dangerous” (1991) o “HIStory: Past, Present and Future, Book I” (1995) figuran entre los álbumes más vendidos de todos los tiempos, lo que le sirvió para entrar en el “Rock and Roll Hall of Fame”.

Casi 10 años después fue publicado “Invincible” (2001), cuyo lanzamiento fue lamentablemente visto como un total fracaso debido a que las ventas de los discos fueron inferiores a los gastos, lo que dejaron al Rey del Pop implicado en una disputa con su discográfica. Después de más de una década desde su última gira, Jackson anunció su regreso a los escenarios con una que se titularía “This Is It”, sin embargo, casi veinte días antes del comienzo de la gira, el 25 de junio de 2009, nuestro genio del pop falleció por un paro cardio respiratorio en su mansión de Holmby Hills. El primer informe oficial de su doctor personal Conrad Murray calificó su muerte como “provocada por la combinación de calmantes”, más específicamente de petidina (demerol), lo cual lo convirtió en el principal sospechoso. Murray, a su vez, declaró en un interrogatorio realizado dos días después que no había proporcionado a Jackson dicha droga, aunque reconoció haberle inyectado propofol, un fuerte anestésico que debe ser administrado con un equipo de monitorización y resucitación adecuado, del que Murray no disponía. El 28 de agosto la oficina del juez de instrucción del condado de Los Angeles calificó la muerte del cantante como un homicidio e indicó que había sido provocada por una mezcla de propofol y lorazepam. Quisieron calmarlo por demás, pero Michael será un sonido incesante del pop en nuestros oídos y un paso resonante en nuestra cabeza por los siglos de los siglos.

Nota elaborada especialmente para .cero por Camila López Díaz.

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