Cuando se habla de tendencias en la moda, es importante saber que estas no son un canon estricto que debamos seguir todos, simplemente nos indican hacia dónde está apuntando la concepción de la belleza y de los diferentes estilos que existen en un periodo de tiempo determinado.

En este sentido, las tendencias que mencionaré a continuación no son una guía de compras sino, más bien, una extracción objetiva de lo que las principales semanas de la moda mostraron en sus pasarelas. Empecemos.

Los catsuits

Esta prenda, que cubre todo el cuerpo con un fit ceñido, es una exaltación de la comodidad y la simpleza conectadas con el movimiento que necesitamos en nuestros tiempos modernos -que, definitivamente, no son los mismos que los de Charles Chaplin-, debido a que es una derivación de las prendas térmicas utilizadas debajo de diferentes uniformes de disciplinas como el esquí o los trajes surfistas. Pero, para no ir demasiado lejos: de la ropa deportiva en general y también de aquella diseñada para la danza. Es decir, prendas ergonómicas que no solo ayudan a regular la temperatura del cuerpo en diferentes estaciones del año sino que, además, son como una segunda piel que, como ya dije, permite casi cualquier movimiento.

Los colores pueden ser variados al igual que los estampados. Sirven como base para crear diferentes looks, debido a que si bien es una prenda completa, se puede cubrir tanto la parte inferior del cuerpo con pantalones, faldas, bermudas o shorts; como la parte superior dejando ver las mangas, por ejemplo, utilizando una remera o descubriendo su diseño desabotonando una camisa.

Firmas como Balmain, Balenciaga y Richard Quinn no solamente diseñaron catsuits con dichas características sino que lograron darle una mirada muy personal que no se alejó del ADN de sus marcas.

Los tejidos artesanales

Con la conciencia que la industria está ganando en la actualidad respecto al calentamiento global, es natural que su mirada se pose sobre técnicas de fabricación más ecológicas que, por otra parte, tengan un impacto social positivo para las comunidades que cultivaron el tejido a través de los años. Tal es el caso de firmas como Etro, Ulla Johnson y Chloé, cuyos diseños recrean estilos que no dejan nada al descuido, ya que las siluetas pueden ser sensuales (ajustadas y reveladoras), sofisticadas (de cortes más rectos y diseños geométricos) o despreocupadas (amplias y con movimiento).

Dicha tendencia, me atrevo a decir, es una evolución de lo que ya ocurría en temporadas pasadas, donde la técnica del punto se hizo notar, rompiendo un prejuicio existente que la asociaba a una estética anticuada (como de abuelita) y hasta infantil. Afortunadamente, los directores creativos de las marcas mencionadas, y otras, lograron elevar y potenciar el recurso.

Los pantalones anchos y a la cadera

En los años 90′ resultaron ser un boom que parecía no tener fin. Fueron inicialmente una apropiación de los skaters y patinadores urbanos que los usaban, más como elemento diferenciador de una subcultura que emergía con fuerza, que como una prenda verdaderamente cómoda para su actividad. En todo caso, los pantalones amplios y a la cadera que, además, solían ser cargo (con bolsillos a los costados) son hijos de los oxford utilizados en los 70′, ya que estos cumplían con el mismo principio: eran anchos y a la cadera, solo que su anchura se limitaba a la parte baja, otorgándoles el apodo popular en algunas regiones de Latinoamérica de “pantalones acampanados”.

En la actualidad regresaron con todo, debido a que no solo aumentó su dimensión en muchos casos sino que ahora se les confeccionan con diferentes tipos de tela, se les aplican adornos metálicos y se les tiñe para llevarlos a otro nivel. Por tal motivo, ya no son una prenda conectada a una subcultura específica, sino una pieza de alta moda y de archivo.

Recordá que cada una de estas tendencias no son un mandato estético pero sí una clara muestra de que, en realidad, nada pasa de moda, las prendas solo cumplen un ciclo de vida que es entendido por todos como un curso natural, pero que no necesariamente las hace obsoletas, al igual que la concepción de la belleza.

Lo importante es tener una mirada educada como para saber de qué manera pueden ser reincorporadas fuera de su tiempo y, sobre todo, en nuestro caso como consumidores, si realmente forman parte de nuestro estilo y gustos personales.

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