Una luz en el infierno

Dentro del contexto de la aprobación de la Ley de Divorcio en 1984 durante el verano sevillano, una niñita (la del título) vive junto a su madre y padre, pero su mayor preocupación está en cuidar a su hermanito, Lolo. La situación familiar está sacudida por una tensión, la cual se manifiesta cada vez que el padre interactúa con la madre. Hay una amplificación de la violencia porque se escucha más de lo que se lo ve a este taxista, hasta avanzada la historia. Rita vive rodeada por el placer por las pequeñas cosas que circundan a la niñez, y que se exacerban por la presencia del verano con un tiempo libre más amplio. Allí aparece la expectativa de una pileta o un helado y, en el medio, se presentan cruces espontáneos con vecinos o la simple posibilidad de pasear a un perrito.

En tiempos donde reina el cinismo, esto puede vislumbrarse desde hace tiempo en los festivales de cine -y, si no, miremos los premios de Cannes de los últimos años a Ruben Östlund o Yorgos Lanthimos-, el debut como directora de la actriz Paz Vega posa un interés por la escalada de una violencia de género pero, al mismo tiempo, todo se ve a través de los ojos de Rita, quien sufre los embates de violencia familiar -a pesar de que nada esté dirigido hacia ella- y que simultáneamente vive en la magia de la niñez más impoluta sin preocupaciones. En la sintonía de una esperanza, el pequeño vínculo de Rita con su vecinito también alienta una chance de luminosidad para un futuro. Entre otras decisiones, la directora apela a un formato 4:3, el cual colabora plenamente con el clima por momentos opresivo y nostálgico de una época. «Rita» es de las sorpresas más interesantes de la presente edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

“Rita” estuvo dirigida y escrita por Paz Vega y contó con las actuaciones de Sofía Allebuz, Alejandro Escamilla, Paz Vega y Roberto Álamo.