Los constantes altibajos de “Blade Runner 2049”

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Se estrenó “Blade Runner 2049” y, a pesar de su éxito en la taquilla de Estados Unidos, decidimos hacer un repaso de los altibajos que creemos que tiene la secuela.

“Blade Runner” surge un clásico

Nace en el año 1982 dirigida por Ridley Scott, guionada por Hampton Fancher y David Webb Peoples e inspirada libremente en la novela de Phillip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. La película surge como una precursora del género cyberpunk, caracterizada por las visiones distópicas de un futuro avanzado tecnológicamente combinado con un bajo nivel de calidad de vida.

Además del subgénero de ciencia ficción, se narra en un tono neo-noir la historia del Blade Runner Rick Deckard (Harrison Ford), un oficial encargado de cazar y “retirar” androides muy similares a los humanos llamados replicantes, que han comenzado a desobedecer a las personas.

Candidata a dos Óscar, la cinta se transformó en un clásico cinematográfico que transcurre en una versión distópica de la ciudad de Los Ángeles durante el año 2019. “Blade Runner” se plantaba como un ícono del género y se transformaría en una influencia para muchos productos posteriores, desde “Futurama” hasta “Batman Begins” y pasando por “El Quinto Elemento”, entre otras. Por otra parte, se convirtió en objeto de estudio y análisis para desprender de ellos numerosos libros y documentales sobre el universo “Blade Runner”.

“Blade Runner 2049”

Dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Hampton Fancher y Michael Green, en esta ocasión Ridley Scott ejerce como productor ejecutivo.

En esta secuela se plantea como núcleo principal un nuevo Blade Runner. El oficial K (Ryan Gosling), un replicante de última generación “obediente”, saca a la luz un secreto oculto que supuestamente tiene el potencial de conducir lo que queda de la sociedad al caos. El descubrimiento de K lo lleva a una búsqueda en la que encontrará a Rick Deckard (Harrison Ford), antiguo Blade Runner del departamento de policía de Los Ángeles… y muchos más secretos.

Puntos a favor y en contra

Varias cosas, a mi parecer, hacen que la película sea un altibajo constante.

Por un lado, “Blade Runner 2049” cuenta con una bella fotografía y un hermoso trabajo en el diseño ambiental y sonoro que se traducen en secuencias e imágenes hipnóticas con el mismo clima y densidad que la precursora. Sin embargo, carece de fuerza en diálogos, con formas ultra mostrativas, y tienden a explicar de forma fácil y directa lo que en la película original eran una serie de metáforas con bastante impronta, como el contenido de los monólogos de Roy Batty (Rutger Hauer), líder de los replicantes.

El punto de partida de la secuela plantea el descubrimiento de que un niño habría nacido de una replicante, un disparador tremendo para llevarnos a descubrir los secretos que ni siquiera imaginábamos desde la película anterior. Desde este punto se podrían abrir nuevos enigmas súper complejos y aventuras para completar el mundo “Blade Runner”.

Sin embargo, la película se fuerza demasiado en conectar absolutamente todos los puntos nuevos y referenciarlos hacia la película de 1982, por lo que en el camino quedan muchos hilos sueltos y algunos tensados de forma demasiado forzada para funcionar.

Giro en la orientación y enredo

Al finalizar la producción original la mayoría de los espectadores teníamos una sensación de cierta seguridad sobre la premisa y sobre la dirección de la humanidad. Ahora “Blade Runner 2049” podía elegir retomar los puntos abiertos o plantear un nuevo paradigma… pero eligieron hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Si bien no es algo imposible de lograr, es un trabajo que necesita ser orquestado minuciosamente y, aunque en un principio estos planteos se encuentran bastante ordenados, a medida que avanza la trama algunos nuevos comienzan a resignificar los del pasado mientras que otros se tornan ambiguos y otros más desembocan en lugares totalmente inesperados. Todo esto da por resultado un enredo importante y uno espera que se desenrede hacia la resolución.

Un problema con la duración

En una película de casi tres horas, lo dilatado, pausado y contemplativo de algunas escenas son una elección interesante que remite a ciertos momentos del estilo de la película original. Pero el exceso de estos segmentos hace a un uso desmedido del tiempo en situaciones no trascendentales, luego resultan en una mala optimización de los minutos que posteriormente no alcanzan para contar de forma orgánica lo que realmente nos importa y hace que se torne en resoluciones fáciles, rápidas y un poco inverosímiles.

El uso propaganda de Harrison Ford

A pesar de todos los puntos a favor y en contra, lo que realmente sí me resultó algo reprochable de parte de “Blade Runner 2049” es el uso de la imagen de Harrison Ford que vende una película con dos protagonistas (Ryan Gosling y Ford), cuando es una mentira absoluta destinada a atraer público y asegurarse la taquilla.

El personaje del oficial Deckard hace su aparición en los últimos minutos de la película sin ser realmente necesario para la trama y apenas aporta unos instantes emotivos mal logrados e incompletos. Por esto, entonces, podemos suponer que habrá una nueva entrega de “Blade Runner” que siga explotando la imagen del actor.

El recurso de vender con la presencia de un personaje en particular para atraer espectadores y luego entregarles unas breves imágenes a costa de la calidad del film es utilizado mucho por las películas ultra pochocleras que no tienen demasiado cuidado y, me parece, que la idea de esta secuela era reforzar el concepto que había transformado a “Blade Runner” en una película de culto.

puntocero 2016

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