Como dice el viejo y conocido refrán, “nos quedamos sin el pan y sin la torta”. Ocurre que en Colombia el financiamiento para la construcción de alcantarillados y agua potable en municipios empobrecidos se manejó hasta el día de hoy con bonos. La iluminada idea le surgió a Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda durante el gobierno de Álvaro Uribe entre 2003 y 2007. Carrasquilla creó los llamados “Bonos de Agua” que fueron utilizados para financiar obras de acueducto y alcantarillado en 117 municipios del país, por una cifra cercana a los $440.000 millones de pesos colombianos.

Estos bonos se sostuvieron bajo la Ley 1.176 de diciembre de 2007 para crear el Sistema General de Participación, lo que permitió a los municipios obtener el dinero para adelantar las obras de infraestructura en acueductos que, por muchos años, se pedían.

Salvavidas de plomo

Lo que al principio parecía un salvavidas, al final terminó por convertirse en la piedra que hundió aún más en la pobreza a los que soñaron con no defecar más en letrinas y tomar agua en un tubo que llegara hasta su casa.

Los alcaldes que estaban interesados en los créditos sabían que los intereses por los bonos estaban fijados a una tasa del 8% más UVR. Con la finalidad de evitar alguna viveza, se creó un patrimonio autónomo llamado Grupo Financiero de Infraestructura (GFI) que era el encargado de emitir los créditos y realizar el giro de los recursos a los municipios beneficiarios.

Sin embargo, algo no resultó según lo planeado y el GFI empezó a cobrar una comisión del 3%, lo que significó que los intereses pasaran del 8 al 11% más UVR. Así, 117 alcaldías se endeudaron con los Bonos Agua y solo 30 de los 117 tienen resultados para mostrar. Queda claro que alguien tuvo la idea de cobrar la comisión por los bonos, ese 3% que significó un endeudamiento enorme para muchos municipios. Carrasquilla, por su parte, se defiende de quienes lo acusan de enriquecerse de las comisiones derivadas de los bonos.

Lo cierto es que la gran mayoría de los municipios no pudieron afrontar las deudas obtenidas por los Bonos de Agua, lo que obligaron en 2014 al gobierno del expresidente Juan Manuel Santos a intervenir para que la deuda no siguiera aumentando, así que finalmente se fijó una tasa fija del 3,5% en pesos.

Es complejo el panorama para Colombia, que indignada pide que el presidente Iván Duque retiré toda posibilidad de volver a otorgarle el cargo de ministro de Hacienda a Carrasquilla, quien también afronta un escándalo por el vínculo con los famosos “Panamá Papers”.

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