Tras 12 años, la conducción del Poder Ejecutivo Nacional cambió de signo político. Una fuerza relativamente joven (con 10 años en el escenario político) será la encargada de comandar los destinos de la nación por los próximos 4 años.

Una de las muchas cuestiones interesantes que nos dejó la elección del pasado domingo 22 de noviembre es que por primera vez en la historia democrática de nuestro país no tendremos un presidente que haya salido del riñón justicialista o radical. Por eso, a la luz de los resultados, no resulta descabellado pensar que se abre un nuevo tiempo en el seno de estos históricos partidos políticos. Un tiempo de reorganización interna, el otro balotaje. Analicemos la situación de ambas fuerzas.

UCR

El caso de la Unión Cívica Radical es bastante particular. Tras la Convención Nacional del partido celebrada en el mes de marzo en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, se votó en favor de integrar la alianza Cambiemos junto con el PRO y la Coalición Cívica. La disputa estaba dada entre quienes entendían que el radicalismo no debía aliarse con la centro-derecha y aquellos que sostenían que la mejor estrategia era ser parte de esta nueva coalición.

Con los resultados puestos, amanecimos el lunes con la sorprendente noticia del alejamiento de Ernesto Sanz (presidente de la UCR) del gobierno de Mauricio Macri, así como también de toda actividad política. Lejos de detenernos en causas y motivaciones personales del mendocino, se presenta un interrogante por saber quién dirigirá los destinos del centenario partido. ¿Llegó la hora de Julio Cobos finalmente? Por lo pronto, el exvicepresidente asumirá una banca como senador por Mendoza por el frente Cambiemos. ¿Se mantendrá la alianza con Mauricio Macri tras la salida de Sanz? Es indudable que el nexo más fuerte que unía al radicalismo con el PRO estaba dado por la figura de Ernesto Sanz. Sin él, y habiendo obtenido solo tres ministerios en el gabinete, es lógico que se instale la incertidumbre acerca de la continuidad de este pacto. Al respecto, Cobos aseguró en declaraciones radiales a Vorterix que “no se rompe para nada”, aunque luego admitió: “con la salida del doctor Sanz, se ha perdido la relación institucional que tiene la UCR con el resto de Cambiemos”.

PJ

En 1999 fue la última vez que el Partido Justicialista pudo presentarse en elecciones como tal, representados por la fórmula Eduardo Duhalde-Ramón Ortega. Para las elecciones de 2003 no hubo posibilidad de realizar internas y el movimiento se dividió. Allí surgió el Frente para la Victoria (FpV). Desde entonces hubo algunos intentos por reunificar el justicialismo, que finalmente no prosperaron.

Consumada la derrota de Daniel Scioli, la idea de la reunificación vuelve a irrumpir en la agenda peronista. La gran elección de Sergio Massa (UNA) lo perfila como uno de los nombres potables para una renovación. Junto al tigrense está la figura de José Manuel De la Sota, histórico dirigente y bastión fundamental en su campaña electoral.

Sin embargo, Massa no entrega señales concretas. “Vamos a seguir expresando pluralismo. Aspiramos a construir un espacio político que represente a los trabajadores y a la clase media”, expresó el líder del Frente Renovador. Por su parte, Florencio Randazzo y Juan Manuel Urtubey parecieran eyectarse con buena imagen del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y seguramente aspirarán a pelear por un lugar. Asimismo, resulta interesante conocer el rol que ocupará la mandataria saliente en este proceso. Pareciera difícil imaginar un escenario de disputa interna en el peronismo que excluyera a CFK y al movimiento kirchnerista.

Los aires de cambios y renovación parecen arribar a las dos principales fuerzas políticas del país que, paradójicamente, deberán transitarlos sin estar al frente de la conducción nacional. Como nunca antes.

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