Marcha

Luego del 13S (13 de septiembre) y el 8N (8 de noviembre) llegó el 18A. Esta es la denominación que recibió la movilización opositora al gobierno nacional que se concentró en diferentes puntos del país pasadas las 18:00 horas. El sello distintivo de esta marcha fue la presencia y participación abierta de dirigentes de la oposición.

La movilización a Plaza de Mayo comenzó en Avenida Santa Fe y Callao, la convocatoria en el Obelisco fue para las 19:00 horas. También hubo manifestaciones en las ciudades de Córdoba, Salta y Rosario, entre otras. En Capital Federal, la gente provenía principalmente del norte de la misma. Marcharon también, pero en menor medida, desde el sur.

MarchaEste fue el tercer capítulo de movimientos contrarios al gobierno nacional. El objeto del mismo fue expresar el rechazo a la reforma de la Justicia, bogar por  la anticorrupción y la seguridad. También circularon consignas relacionadas con el deseo de evitar la prolongación en el gobierno de los actuales dirigentes. Anticorrupción e inseguridad son términos abstractos a los cuales se adhiere de forma casi automática. Y así como resulta imposible debatir el aborto no punible planteándolo en términos de la vida contra la muerte, en este caso no podemos discutir acerca de la seguridad y el deseo de falta de corrupción, ya que todos queremos eso. Debatir en ese plano es una encrucijada.

Marcha

El punto es desde dónde se habla, desde dónde se enuncia la queja, el reclamo, la disconformidad. Por qué se habla y cuándo se hace, qué intereses se representan, si son individuales o colectivos. La seguridad por la cual se pide podría pensarse como seguridad  jurídica, dados los reclamos por la reforma de la Justicia, que es entendida como un avasallo a la división de poderes y la República. También se reclama por la seguridad entendida como es tratada en gran parte de los medios masivos de comunicación. Es decir, una concepción de seguridad que hace a un lado la idea de seguridad social. No tener comida, vivienda ni trabajo es sufrir inseguridad, es padecer una inseguridad muy grave. Esta no refiere únicamente a la criminalidad. Las palabras pueden jugar trucos y está en nosotros aclarar lo mejor que podamos los significados de los términos que decidimos emplear. Limitar los significados es una gran manera de dejar en el oscuro silencio todo lo que no se quiere ver.

Marcha

Hubo un debate acerca de la espontaneidad o no de la convocatoria. Se habló de “auto convocados” por las redes sociales con apoyo de los partidos políticos opositores y se habló de un aparato de organización, que obviamente contaba con el apoyo de la oposición. La participación ciudadana siempre es positiva, quizás este es el mérito de todos en los últimos años. Y los canales institucionales están abiertos, por eso cualquier planteo, queja, reclamo, disconformidad o reforma, o ganas de llegar a ser dirigente, puede plantearse mediante los mecanismos estipulados para tales fines. Cualquiera puede afiliarse a un partido y tratar de cambiar aquello que no le gusta. Solo es cuestión de participar, no de manifestarse, simplemente, en contra de un modelo. También está bueno proponer.

Los diputados Federico Pinedo, Paula Bertol, Eduardo Amadeo y Patricia Bullrich no fueron una gran novedad, ya que estuvieron en el  13S y 8N. En cambio, fue novedosa  la participación de la Unión Cívica Radical (UCR). Participó el mismo Ricardo Alfonsín, Ricardo Gil Lavedra y Mario Barletta. También dijeron presente dirigentes del Frente Amplio Progresista (FAP) como Hermes Binner, Margarita Stolbizer y Victoria Donda. Mauricio Macri, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fomentó la convocatoria a través de las redes sociales. Otro rasgo llamativo fue la presencia del sindicalista Gerardo “Momo” Venegas y Raúl Castells.

MarchaLos dirigentes comentaron que la gente les pedía que unan, y este acercamiento de la sociedad civil a los partidos políticos nos enriquece. Lo importante es entender que las consignas muchas veces no son claras, y pueden mostrar una indignación que tiene más que ver con un rumbo político social en general. Y hablar desde lo abstracto, muchas veces es como no hablar.