Ana Katz (“Mi amiga del parque”) estrena su nueva película “Sueño Florianópolis”, una propuesta que usa la comedia, la melancolía y las vacaciones para hablar de los amores familiares.

Unidos en desgracia

Una familia de cuatro (dos adultos y dos adolescentes) aglomerados en un auto caliente y agobiante. El ruidoso vehículo los reúne incómodos, pero juntos, intentando llegar a destino: Florianópolis.

Lucrecia (Mercedes Morán) y Pedro (Gustavo Garzón) no duermen juntos pero comparten estas vacaciones, pasan un momento de incertidumbre e indecisión que se contradice entre momentos de amor y una distancia cada vez más aguda. ¿Son sus últimas vacaciones juntos? Por otra parte, sus hijos también pivotean entre la compañía familiar genuina y forzada porque, mal que les pese, muchos de sus deseos no están junto a sus padres, ni entre ellos como hermanos.

Además, Marco (el brasileño que les alquila la casa) aparece con su hijo César y su exnovia Larissa, con demasiada alegría para ofrecer y, a veces, incluso un poco pesado.

Todos estos personajes resultan envueltos en una serie de amores cruzados y aventuras sexuales superficiales y casi ficticias que, en lugar de llenarlos, los hacen exacerbar el letargo en el que están inmersos.

Preguntas sin respuestas

Todo lo que en esta primera impresión tiene un dejo de “desastre”, en realidad está acompañado de un montón de momentos de amor y juego que las familias suelen crear para pasar los malos tragos. Imposible no identificarse con los intentos de estos personajes por sostener la armonía. Se plasma en situaciones muy comunes que cualquier familia de vacaciones seguro vivió y ahí, en esos puntos, nos encuentra como espectadores para luego generarnos una pregunta sin respuesta sobre las rutinas, el amor, el tiempo y la libertad.

Sobre los sueños sobrevuela esa sensación de que las vacaciones son un deseo, de algo que no tenemos, en un lugar donde no vivimos y de hacer cosas que no hacemos, como cuando soñamos dormidos. La expectativa y la realidad entran en contraste y divierte un poco caer en la cuenta del patetismo inocente en el que nos encontramos a veces.

En este sueño de verano es notable el trabajo de varias personas en el guión (Ana Katz y Daniel Katz, con la asesoría de Inés Bortagaray) y se destaca en la fotografía tropical la huella del trabajo de Gustavo Biazzi (“Los Vagos”, “El estudiante”).

Asimismo, Mercedes Morán es grandiosa como siempre junto a su principal sostén Gustavo Garzón, quienes construyen dos personajes con mucha alma y los hacen pasar por su cuerpo con mucha naturalidad y frescura. Andrea Beltrao, Joaquín Garzón, Manuela Martínez, Marco Ricca y Caio Horowicz acompañan más que bien.

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