El enfermero es un profesional formado con un conocimiento científico, con herramientas que ayudan a ver a la persona integralmente. Es parte vital, no solo de la salud, sino también de la sociedad. Su quehacer laboral data de más de 100 años y debe ser reconocido como fundamental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a la enfermera como la persona que ha terminado los estudios básicos de enfermería y está capacitada y autorizada para asumir la responsabilidad de los servicios de enfermería que exigen el fomento de la salud, la prevención de la enfermedad y la prestación de asistencia a los enfermos.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que las intervenciones de enfermería están basadas en principios científicos, humanísticos y éticos fundamentados en el respeto a la vida y a la dignidad humana.

Faltan profesionales

En la Argentina, según un análisis realizado por el Instituto Superior de Ciencias de la Salud que dirige el profesor doctor Claudio Santa María, en base a estadísticas oficiales y a datos del exterior, arrojó que la cantidad de enfermeros que hacen falta es de, al menos, 40.000. Aunque si se tomaran parámetros más exigentes esa cifra podría llegar a 90.000.

Con la puesta en marcha de la nueva ley no solo indigna al gremio, también entristece a los enfermeros que por años han luchado para ser reconocidos como profesionales de la salud. Sin contar con los futuros profesionales que, al ver las condiciones en las que serán reconocidos, optarán por carreras con más “prestigio” y, seguramente, en las que los escalafones no estén reservados para los médicos.

El proyecto de ley sobre profesionales de la salud dado a conocer a principios de septiembre no solo excluye al personal de enfermería, sino que también pone en tela de juicio el carácter académico y profesional del personal que por años desarrolla la importante tarea del cuidado en las instituciones de salud privada y pública que existen en Argentina.

Hecha la ley, hecha la trampa

La normativa tiene un régimen aplicable con respecto a los escalafones al que pertenecen ciertos tipos de profesionales. El escalafón consiste en la lista de rangos en que se agrupan las personas integradas en una institución y que pueden definir funciones jerárquicas, administrativas, operativas, o ser tan solo un elemento honorario. Permite que el profesional ascienda dentro de su carrera, mejora las condiciones laborales y económica, así como también motiva a seguir capacitándose dentro de su profesión. Al excluir al profesional de enfermería, por cierto, el de mayor número en hospitales tanto públicos como privados, se genera una indignante discriminación y deslegitimación de la profesión y se niega la oportunidad del crecimiento profesional. Sin contar que, de aprobarse la ley, el Estado se ahorra una millonaria suma al excluir a los enfermeros de esta medida.

Desde la Sociedad Argentina de Enfermería se alza un rechazo profundo y se plantea en todos los foros la inconstitucionalidad de dicha ley.

El Consejo Internacional de Enfermería (CIE) señaló que la enfermería es la parte integral del Sistema de Atención de Salud, que abarca la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades, el cuidado de enfermos físicos, mentales e impedidos de todas las edades en todos los sitios en los que brinda atención de salud y en otros servicios comunitarios.

100 años de historia

El enfermero y documentalista Carlos Álvarez en su libro “Más de cien años de historia” (edición 2018) reconoce la importancia de la práctica de esta profesión. “En prácticamente cien años la enfermería ha transitado de oficio a profesión”. “En el ámbito académico, sus enseñanzas han alcanzado ya el grado y, con ello, el acceso al doctorado. Ya hay enfermeras decanas de facultades de Enfermería, catedráticas, y directoras de departamento. En el ámbito de la administración y gestión, ya hay enfermeras que son consejeras de Sanidad, directoras generales y gerentes de hospitales y, en la práctica asistencial, nuestras enfermeras son requeridas o demandadas por su buen hacer en la gran mayoría de los países más desarrollados del mundo”. Así lo detalla Álvarez en su libro editado en Vizcaya en el Colegio de Enfermería.

Hoy más que un poster en Facebook o una frase emotiva, lo que necesitan los enfermeros en Argentina es, en primera medida, que la comunidad se informe y luego que se solidaricen con una lucha justa. Los enfermeros son profesionales que entregan su vida, cuerpo y corazón al cuidado de los miles de enfermos que circulan por hospitales, geriátricos y centros de atención.

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