Luego de unas semanas calientes en Medio Oriente y Europa, el mundo parece haber hecho la vista gorda a los atentados más sangrientos de los últimos tiempos. Hace dos semanas hablábamos de ataques terroristas en el aeropuerto de Turquía, con varios suicidas para un plan perpetrado de manera conjunta en una de las ciudades turísticas más transitada en estos años. Pero a este hecho teníamos que sumarle los atentados en Líbano, Bangladesh, Irak y hasta en el corazón de Arabia Saudita.
La situación en Irak luego del brutal atentado de principios de julio dejó un saldo de 300 muertos, un ataque suicida que es el más grande desde que comenzó el conflicto en Siria allá por 2011, un ataque que se perpetró contra la comunidad chiita y donde, en las últimas horas, se han originado más ataques suicidas en otras localidades de este país. Fueron dos ataques seguidos: el primero sucedió el martes y dejó un saldo de 9 personas muertas y 32 heridos con un coche bomba en la capital, Bagdad, en las primeras horas de la mañana en un mercado al noreste de la ciudad. El segundo ataque se dio este miércoles en un puesto de control a 30 kilómetros de Bagdad, que provocó la muerte de 4 personas en las cercanías de la localidad de Al Huseiniya, así lo informaron las agencias internacionales.
Es por estos últimos acontecimientos que Irak se puso en estado de alerta máxima ante esta oleada de atentados provocada por el ISIS (Estado Islámico, siglas en inglés). Mientras tanto, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos anunció el envío de nuevas tropas, más de 500 soldados, que se apostarán para ayudar al ejército iraquí en lo que será la ofensiva contra la ciudad de Mosul, uno de los principales bastiones yihadistas, y en los que la armada local ha estado avanzando para recuperarla.
En otro aspecto, esta semana la cadena norteamericana NBC entrevistó al presidente de Siria, Bashar el Assar, con una nota en la que resalta el apoyo total de Rusia hacia su país. En la misma entrevista se refiere a la ayuda que propuso Rusia y de la cual no estaba condicionada su salida, es por esto que las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia se han puesto difíciles en cuanto al tema Siria. También hizo referencia a que el gobernante sirio quiere eliminar a los terroristas, en cambio Estados Unidos quiere mantenerlos en el país para derrocar al gobierno y formar uno según su parecer.
Por otra parte, en información brindada por la agencia de noticias Amak, alineada al grupo extremista, informó que un líder del grupo yihadista falleció en las últimas horas y se habría dado en un ataque aéreo sobre una ciudad norteña de Irak. Pero no es una noticia más, ya que este líder es el denominado «el Checheno», cuyo nombre original era Tarkan Batirashwill, de origen georgiano. Según estas agencias ligadas al grupo terrorista, era un gran convocador de diversos combatientes provenientes de la ex Unión Soviética.
Asimismo, en la tierra de los cedros, Líbano, el gobierno está planificando la compra de armamento y tanques al estado ruso, como así lo informó el embajador libanés en Rusia, Chawki Bou Nassar, a la agencia internacional Sputnik. En lo que sería un cambio de estrategia, Líbano ha sido un aliado incondicional de Francia y era a ellos a los que siempre recurría por este tipo de negocios. En las últimas horas y a partir de los hechos ocurridos en la frontera libanesa, el Estado -descabezado aún y sin que el Líbano tenga presidente desde hace dos años y mientras el conflicto en su país vecino, Siria, continúe- seguirá sin una cabeza de mando fuerte. A la crisis de los refugiados, que asciende a 1.500.000 de personas, se le suma una pelea con el grupo Hezbollah que cierra cuentas bancarias del grupo en el Líbano. Si sumamos la amenaza del ISIS en las fronteras y en el interior del país, esto hace que sea una bomba de tiempo con consecuencias desconocidas sobre lo que pueda pasar en lo que sería el último bastión católico en Medio Oriente.