El huevo de la serpiente

Faltan apenas semanas para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y el film sobre los orígenes de Donald Trump era aguardado con mucha expectativa, sobre todo por la ola de amenazas y denuncias que se dirigían contra el mismo por parte del equipo de abogados del candidato, una vez más, a primer mandatario. Que la dirección haya recaído en el iraní Ali Abbasi («Holly Spider», «Border») constituye una apuesta interesante dada la eficacia, originalidad y creatividad de sus producciones anteriores.

De la mano del guion de Gabriel Sherman, «El Aprendiz» (interesante juego de palabras para indicar el otrora famoso reality del expresidente y, a su vez, la manera en la cual va construyendo su poder, mamando de las peores lacras de la sociedad americana) traslada su acción a los 70, con un joven y ya millonario empresario inmobiliario (una lograda composición de Sebastian Stan) tutelado por papá, quien a sus 26 años, tiene todo por aprender y por recorrer.

Es en ese camino que se topa con Roy Cohn (impecable Jeremy Strong), conocido abogado de derecha, hombre de confianza del senador Mc Carthy, a cargo de las razzias a los actores de izquierda (1950 a 1956), quien se constituye en su letrado y asesor y le inocula una serie de principios deshumanizados y contundentes a la hora de abrirse paso en esta jungla de cemento.

A medida que va transcurriendo el tiempo y que el imperio Trump parece consolidarse a base de coimas, amenazas, asociaciones mafiosas y otras yerbas, su figura humana, en contraposición, decae en grosero contrapunto. Misógino, ególatra, racista, narcisista, manipulador, prepotente, arrogante, intolerante y violento, son atributos que van aumentando hasta el hartazgo en esta compleja y turbia personalidad (cualquier parecido con Javier Milei es pura coincidencia).

La transposición de época es un punto alto de la propuesta, al igual que los aspectos técnicos (el granulado emulando épocas pasadas) y artísticos. Hay profusión de temas musicales atractivos.

Por otra parte, se aguardan nominaciones para Strong y para Stan en esta próxima ronda de temporada de premios.

Para concluir, compartimos una reflexión final acerca de este sujeto retratado, de quien se puede ver más en la docuserie de Netflix, «Trump: An American Dream»: el cine además de entretener, se yergue a veces con el fin de bucear en situaciones que pueden alertar sobre posibles consecuencias sociales, políticas, y de todo tipo, si se vota a gente como la que esta pintura boceta. Atrás de las decisiones mundiales que definen las políticas de años, se esconden figuras cuyo equilibrio mental y moral están en absoluto cuestionamiento y alarma. ¡Sepa el pueblo americano votar!