La lucha contra los TCA

El 30 de noviembre pasado se conmemoró el Día de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), definidos como desordenes que afectan a la ingesta de alimentos de la persona que lo padece, en función del miedo a la ganancia de peso y a la imagen corporal entre otras cosas.

Son varios los factores predisponentes como los genéticos, psicológicos, sociales y culturales, entre otros. Presentan importantes síntomas y signos físicos y orgánicos, así como complicaciones que pueden resultar de gravedad. Es por esto que la detección precoz es muy importante, con el fin de establecer las estrategias preventivas y de tratamiento necesarias.

Existe una serie de pautas de alarma físicas y conductuales que pueden alertar al pediatra o a la familia sobre la posible existencia de un trastorno de la conducta alimentaria, como por ejemplo: una dieta restrictiva asociada a una disminución de peso y una incapacidad para ganarlo, ejercicio físico excesivo, dificultad para comer en lugares sociales, y/o signos físicos de falta de nutrientes (retraso del crecimiento, amenorrea en adolescentes, tendencia a las fracturas, caída del cabello, entre otros).

Si bien el tratamiento de estos pacientes debe ser multidisciplinario, implicando así especialistas como pediatra, nutricionista, especialista en salud mental y endocrinólogo, los programas de prevención y detección temprana son fundamentales para poder abordar estas dificultades de forma precoz. Es indispensable actuar sobre los factores culturales y el impacto de las conductas sociales.

La prevención de los TCA requiere de cambios desde el consultorio hasta en casa. Para poder contrarrestar los mensajes destructivos, haciendo que los adolescentes sientan que son valiosos, escuchados, respetados y que tienen una posición y expectativa de igualdad.

Artículo elaborado por la doctora Jimena Lema (MN 133.657).