Mike Mills estrenó segundo largometraje “Beginners, así se siente el amor” en 2010. Allí, narra la historia de Oliver (Ewan McGregor), un ilustrador y diseñador gráfico que conoce a Anna (Mélanie Laurent) y comienzan un romance. Sin embargo, el disparador emocional de la película es el duelo que atraviesa Oliver por la muerte de su padre Hal (Christopher Plummer), que hizo pública su homosexualidad un tiempo antes de morir.
El director construye el relato a partir de una estructura no lineal. Con la utilización de flashbacks, la narración se mueve en tres tiempos: Oliver en el presente (después de la muerte de su padre), los últimos años de Hal, y los recuerdos de la infancia del protagonista en los que aparece su madre Georgia (Mary Page Keller), que está en infeliz en un matrimonio convencional. Todo esto narrado con una voz en off que además funciona como reflexión.
De esta manera, Oliver está estancado en el pasado y al mismo tiempo carga con el peso de historias familiares irresueltas y reprimidas emocionalmente.
Es un buen tipo mi viejo
El otro protagonista de la película es Hal, el padre, no solo porque es la pérdida que sufre Oliver, sino por lo que vivió en sus últimos años de vida.
Hal tuvo un matrimonio convencional con Georgia, la madre de Oliver. Si bien la relación entre ellos era buena, ambos sabían que no era un amor romántico. Hal prefirió la estabilidad social de su familia, por lo que reprimió su homosexualidad hasta la muerte de su esposa cuando decidió salir del clóset y vivió con una felicidad y libertad que no había sentido antes: se puso de novio con Andy (Goran Visnjic), adoptó un perro (Arthur, que luego se lo quedará Oliver y le hablará a través de unos subtítulos), tuvo un activismo por los derechos LGBT, se rodeó de nuevos amigos y empezó a cambiar su forma de vestir por colores más vivos. Claro que esta nueva vida de Hal durará poco tiempo por el cáncer diagnosticado.
A esto hay que sumarle a Georgia, la madre, que renunció a sus aspiraciones profesionales para mantener la fachada de su familia. Esto marcó profundamente a Oliver, lo que explica su miedo a repetir este patrón en su relación con Anna. Como la madre murió antes, Mills utiliza imágenes y referencias históricas para ubicar el contexto de esa relación.
La enfermedad acerca a Oliver y su padre, pero no puede disfrutar del todo el momento porque sabe que será efímero y por el dolor que siente de que haya vivido reprimido por tanto tiempo.
Cobarde para amar
Oliver tiene dificultades para vincularse emocionalmente con otras personas. Un tiempo después de la muerte de su padre, asiste a una fiesta de disfraces disfrazado de Sigmund Freud. Allí conoce a Anna, una actriz francesa que no habla por una laringitis fingida, lo que los obliga a comunicarse por un cuaderno.
Anna tiene su propia historia: tiene un padre con depresión que la llama constantemente y una vida como nómade por su trabajo como actriz. Ambos están vulnerables emocionalmente y se eligen mutuamente para compartirla. Ese silencio del encuentro inicial permanecerá a lo largo de su vínculo.
Sin embargo, la relación no es perfecta como en otras películas románticas. Nadie rescata al otro. Oliver, de duelo por su padre, teme repetir la resignación de sus padres por mantener la fachada de un matrimonio convencional. Por su parte, Anna ha tenido varias relaciones, pero siempre está con una valija dispuesta cuando el trabajo o el miedo la reclaman. Son, de alguna manera, principiantes en el amor y por eso tienen miedo de entregarse completamente.
La historia de la tristeza
Mike Mills, que fue director de videoclips, utiliza elementos autobiográficos para construir a Oliver. El protagonista es ilustrador y diseñador gráfico, trabajo que el propio director tuvo. Este empleo es una forma directa que tiene Oliver para externalizar sus sentimientos.
Uno de sus trabajos que tiene a cargo a la realización del arte del disco de la banda “The Sads” (Los tristes). El libro que acompañará al disco se llama “The History of Sadness” (La historia de la tristeza) y es un recorrido ilustrado de la tristeza desde el origen de la historia pasando por momentos culturales y personales.
A través de dibujos, flashcards, viñetas y líneas de tiempo, Oliver expresa sus recuerdos, su duelo y su visión del amor y la pérdida. El proyecto se convierte en algo tan personal que la banda lo rechaza. Oliver no resuelve su tristeza, sino que la convierte en un arte para, de alguna manera, ordenar ese caos interno.
Lidiar con el dolor
Mike Mills construye en “Beginners, así se siente el amor” un retrato profundo de la melancolía que estará presente en los protagonistas y que funciona como una condición emocional y existencial adquirida por herencia.
Oliver y Anna deberán lidiar con eso y catalizarlo. No se trata de eliminar la pérdida, sino convivir con ella. Lejos del amor romántico, “Beginners” demuestra que todos son principiantes en el amor y siempre se puede empezar de nuevo.