El cine de Inglaterra

Como parte de la previa del partido entre Argentina e Inglaterra por la semifinal de la Copa Mundial de Fútbol, ponemos el foco en el cine del país rival.

En este caso, nos toca mirar a una región que tuvo control sobre distintos territorios alrededor del mundo, algunos de ellos fueron protagonistas de estas notas previas, como Jordania y Egipto, y también mantiene usurpada una parte de nuestro propio país, en las Islas Malvinas.

Precisamente, pudimos ver cómo las heridas de la colonia marcaron un desarrollo del cine de manera tardía, luego de duros procesos de independencia. Para Inglaterra, esto representó todo lo contrario: ser potencia desde los inicios, teniendo hoy una vasta historia para recorrer, aunque sea, en algunos puntos clave.

Orígenes y primeros exponentes

En términos amplios, se habla de «cine británico» que abarca más que el cine inglés, aunque en esta nota sus inicios acompañaron los avances tecnológicos que permitieron el crecimiento, incluso con el desarrollo de una cámara y proyectores propios en paralelo al proceso que se daba en Francia con los hermanos Lumière.

Los cineastas de la Escuela de Brighton aportaron a las bases de lo que hoy llamamos lenguaje cinematográfico. Rompieron con el plano estático, probando distintos ángulos y tamaños de plano para la cámara, además de la fragmentación del plano para generar un montaje narrativo.

Un punto clave se dio en 1927 cuando se sancionó la Ley de Películas Cinematográficas para establecer una cuota de pantalla: esto significaba que los exhibidores tenían que proyectar un mínimo de películas británicas para proteger la industria nacional frente al avance de Hollywood. Para el año 1935, la cuota alcanzó el 20%.

En la época del «cine mudo» ubicamos los inicios de Charles Chaplin y también del director Alfred Hitchcock, que luego tuvo una prolífica carrera en Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los más importantes de la historia del cine.

Comedias, posguerra y la British New Wave

Durante la Segunda Guerra Mundial se ordenó cerrar todos los cines y lugares de entretenimiento, aunque luego se les permitió reabrir en las semanas siguientes.

Los Estudios Ealing son fundamentales para este periodo, ya que, aunque su historia se remonta a mucho antes, durante la posguerra se caracterizaron por la realización de relatos satíricos y cómicos que se despegaron del clima bélico. Algunos títulos representativos de este momento son «Hue and Cry», «Ocho sentencias de muerte» y «Oro en barras». Entre sus características principales, sus protagonistas suelen representar trabajadores y «gente común» envuelta en situaciones extraordinarias contra el sistema.

Hacia 1960, inspirados por la Nouvelle Vague Francesa, se observa un nuevo estilo de películas en el Reino Unido, caracterizado por un cine en blanco y negro, técnica documental y de observación con directores que antes también ejercieron como críticos y periodistas de cine. Existe una asociación directa con los «jóvenes enfadados», dramaturgos «desilusionados» con la sociedad británica tradicional. A este momento también se lo llamó «kitchen sink realism», porque retrataba la vida doméstica sin idealizarla.

Los nombres más influyentes de este periodo fueron Lindsay Anderson («This Sporting Life»), Karel Reisz («Saturday Night and Sunday Morning») y Tony Richardson («The Loneliness of the Long Distance Runner»).

Los efectos de Margaret Thatcher y el renacimiento en los 90

Las políticas neoliberales de Margaret Thatcher devastaron la industria. Un hecho clave fue la eliminación del «Eady Levy», un impuesto sobre los ingresos de taquilla destinados a crear un fondo para financiar nuevas producciones locales. Es seriamente curioso detenernos en este punto, porque en Argentina existe el Fondo de Fomento Cinematográfico que también se nutre de la misma manera y que, después de la aprobación de la reforma laboral, quedará eliminado desde el 1° de enero de 2028.

Esto significó una caída significativa en la cantidad de películas realizadas, y en sus temáticas aparece el desempleo, la desindustrialización y los conflictos sindicales como un reflejo de la época. Ken Loach es un referente fundamental en este sentido, por ejemplo, «Which Side Are You On?» (1984) explora la histórica huelga de mineros británicos de 1984. Lo hace desde un enfoque inusual: a través de las canciones, los poemas y los testimonios de las familias mineras en la región de Yorkshire, Durham y Gales.

A partir de los años 90, la inversión y los incentivos fiscales vuelven a crecer y genera un nuevo momento de visibilidad internacional con títulos recientes e icónicos como «Cuatro bodas y un funeral», «Trainspotting», «Billy Elliot» y «El discurso del Rey», entre muchos otros. Se mantiene como parte de su identidad la comedia negra y la ironía, articulados al drama y el contenido social en su faceta más independiente.