A veces hay que dar un paso atrás para tomar impulso. El comienzo de temporada de la máxima categoría del automovilismo fue insulso. Sin embargo, luego de hacerse extrañar un mes entero, la F1 volvió con todo.
La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) aprovechó el parón para realizar cambios técnicos que parecen haber dado resultado: los problemas que azotaban la nueva era se diluyeron significativamente. El súper clipping no fue protagonista y vimos un sinfín de adelantamientos en curva.
La parte sprint del fin de semana cumplió. La carrera no fue muy emocionante, pero dejó en evidencia algo importantísimo: Mercedes no es imparable. McLaren demostró haber achicado muchísimo la diferencia, Max Verstappen se empezó a asentar en el Red Bull y Ferrari sigue empujando. El sábado de qualy, sin embargo, se lo llevó Kimi Antonelli, que aplastó al resto de la grilla y volvió a superar a su compañero, George Russell.
La carrera
Describir cada una de las maniobras importantes que se realizaron a lo largo del Gran Premio resulta imposible: se definieron posiciones claves hasta en la última vuelta.
A las dos de la tarde se apagaron las luces del semáforo (la carrera se adelantó por una tormenta que nunca llegó) y empezó la hecatombe. Antonelli no pudo resolver aún el problema recurrente de las largadas: reaccionó bien, pero patinó en aceleración y, como consecuencia, fue asaltado por Charles Leclerc y Verstappen. En la frenada de la primera curva, el piloto de Mercedes se salió de la pista al bloquear los neumáticos, el de Ferrari entró a la par del de Red Bull, que tuvo una mala reacción sobre el piano exterior, y perdió el control del auto, desembocando en un trompo que, de milagro, no acabó con su jornada.
El error del neerlandés le dio aire a los cinco de adelante (Leclerc, Antonelli, Lando Norris, Oscar Piastri y Russell) para acomodarse un poco. Sin embargo, más atrás reinaba el caos: Franco Colapinto, que había largado prolijamente, llegaba a la curva cuatro delante de Lewis Hamilton y su Ferrari. El siete veces campeón del mundo, por supuesto, no se daría por vencido. Luego de la contrarrecta, al llegar a la curva once, intentó adelantar por afuera, pero no contó con la tenacidad del argentino que, una y otra vez, demostró ser difícil de pasar, y esta no sería la excepción. Franco defendió el interior, dejó el menor espacio posible al británico, provocó un pequeño toque entre ambos y mantuvo la posición. La riña continuó en la recta final del circuito, donde el Alpine no tuvo respuesta para la velocidad punta del Ferrari, que le otorgó a Hamilton la 6° posición.
«Cuando está en el midfield se piensa que puede hacer lo que quiere», decía Carlos Sainz sobre el cuatro veces campeón del mundo, Max Verstappen. El número 3 fue el showman o el terrorista de la carrera, según a quién le preguntes: la pérdida de posiciones hizo que manejara con una agresividad extrema, siendo protagonista de varios dive bombs e incidentes a lo largo de la carrera, entre ellos, en la primera vuelta con el español de Williams, que quedó insatisfecho.
El ida y vuelta adelante se sostuvo en las primeras vueltas. Russell y Piastri combatieron por el cuarto puesto. Antonelli recuperó la punta en la cuarta vuelta, superó a Leclerc por el interior de la última curva. El predestinado, sin embargo, le devolvió el favor al joven italiano en la contrarrecta una vuelta más tarde.
Las batallas se vieron detenidas cuando, en simultáneo pero sin relación alguna, Isaac Hadjar y Pierre Gasly vieron sus autos destrozados. El francés de Red Bull se llevó puesta la barrera de la curva trece, perdiendo el control del auto y se fue directo contra el muro. El de Alpine fue víctima de otra desatención de Liam Lawson, que bloqueó neumáticos por dentro, impactó contra Pierre y dio vuelta su auto, para dejarlo boca abajo y fuera de competencia.
El auto de seguridad fue desplegado. Leclerc, Norris, Antonelli. Era para cualquiera. Verstappen entró a boxes para intentar un larguísimo overcut que le pasó factura más adelante. En la vuelta 12 se reinició la carrera y, en la curva once, el piloto de McLaren tomó la delantera. Un giro más tarde, el de Mercedes consiguió el segundo puesto en el mismo lugar.
Llegó la mitad de la carrera y empezaron los cambios de neumáticos. La estrategia fue prácticamente la misma para todos. La parrilla se reacomodó y Kimi salió ganando. Lando se puso segundo, Verstappen en el tercer puesto y, aún sin detenerse, esperando la lluvia que nunca llegaría, se encontraba el piloto argentino, Franco Colapinto. La carrera se planchó un poco hasta la última vuelta. Max cayó al 5° puesto producto del desgaste de neumáticos, Antonelli desplegó su ritmo y se escapó, y Piastri alcanzó a Leclerc para luchar por el tercer puesto.
En la vuelta 57 de 57, desesperado por alcanzar al australiano, el predestinato perdió el control del auto y rompió la columna de dirección contra la barrera. Perdió dos puestos en la última curva de la última vuelta y, además, fue sancionado con 20 segundos extra por cortar camino alevosamente para limitar daños.
El italiano de Mercedes se consagró victorioso y los McLaren lo acompañaron en el podio.
Andrea Kimi Antonelli
El pibe de 19 volvió a ganar tras hacer la pole. No para de romper récords, y este domingo demostró que no es solo el auto. Sin experiencia, fue superior al resto de competidores y deja nuevamente mal parado a su compañero, George Russell, al que ya le saca 20 puntos. Kimi puede ser campeón.
Franco Alejandro Colapinto
Tras romper varios récords de asistencia en el Roadshow de Buenos Aires, el «nene» tuvo un gran fin de semana. Fue mejor que Pierre Gasly en todas las clasificaciones, tuvo mala suerte en la sprint, pero consiguió un gran resultado en la carrera, de hecho, logró su mejor resultado hasta ahora en la F1.
Alpine parece asentarse cómodo como el quinto equipo y Franco parece sentirse de idéntica forma en el Alpine. En este Gran Premio solo fueron mejores que el argentino el líder del campeonato, tres campeones del mundo, un dos veces campeón de constructores y el piloto número uno del mejor equipo de la grilla.
Si la cosa sigue así, tendremos alegrías y estabilidad de la mano de Colapinto. El campeonato continúa y, ojalá, sea de esta manera. El 24 de mayo, en Canadá, volveremos a tener acción en la máxima categoría.