El debate por las «falsas denuncias»

El proyecto para endurecer las penas por las «falsas denuncias» propuesto por Carolina Losada obtuvo dictamen favorable en el Senado y puso en tema un debate sensible.

La iniciativa propone agravar las penas en estos casos, incluir situaciones vinculadas al abuso sexual infantil e, incluso, contemplar sanciones para profesionales que intervengan en estos procesos. La abogada Paola Graziani, en conversación en el Noticero, señaló que «el proyecto va a contramano de la realidad de lo que está sucediendo en nuestro país y en el mundo» y «duplica el riesgo y expone a la mujer a mayores miedos».

Graziani remarcó que las falsas denuncias ya están penadas en nuestro Código Penal y que relevamientos de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinan que las falsas denuncias representan menos del 3% de los casos. En particular, Graziani detalló que las falsas denuncias por violencia de género serían un porcentaje menor, cercano al 1%.

«No están sobrando falsas denuncias, están faltando denuncias reales», afirmó. Y agregó que «a las mujeres se les ha enseñado históricamente a callarse, a no denunciar y con este proyecto de ley lo que se pretende es silenciarlas más o amedrentarlas, perturbarlas nuevamente en el pensamiento diciendo que no van a tener ninguna posibilidad si denuncian la violencia que están viviendo o si lo hacen representando a sus hijos e hijas».

En cuanto a datos, la directora de Seroviolencia, resaltó que «más del 80% de las mujeres que fueron víctimas de femicidio no tenían una denuncia hecha, no llegaron a hacerla». Asimismo, le preguntaría a los legisladores por qué no lograron realizarla. «¿Cómo le facilito el acceso a denunciar siendo que, justamente, a través de esta ley se crea un nuevo obstáculo para el acceso a la justicia, además de lo que ya recordemos, la postura asumida este en este en este gobierno desde financiar y recortar todas las políticas de ayuda y de abordaje en situaciones de violencia?».

Desde Seroviolencia trabajan hace 17 años acompañando mujeres y, cuando les preguntan el mayor obstáculo que se encontraron para poder denunciar, uno de los motivos que más señalan es la vergüenza. Y explica por qué no sirve el proyecto y por qué tendrá consecuencias negativas: «Por eso cuesta tanto que se llegue a hacer la denuncia y por eso va a provocar un desaliento total, un proyecto de ley que encima agrave hacer la denuncia. Porque nos cuesta arribar a la denuncia porque hay que vencer muchos obstáculos y entre esos obstáculos está la desconfianza del sistema judicial, decir ‘voy a denunciar y no va a pasar nada'».

El caso de Diego Guacci

En el debate público, varios de los argumentos a favor del proyecto se apoyan en casos difundidos como ejemplos de «falsas denuncias». Sin embargo, algunos de ellos muestran escenarios más complejos y atravesados por dificultades para denunciar.

Uno de los nombres que circula es el de Ricardo Biasotti, exmarido de Andrea del Boca, acusado de abuso sexual y corrupción de menores por su hija. Tras sus apariciones mediáticas, Anna Chiara del Boca respondió: «Sé que no soy ni la primera ni la última a la que no le creen», y calificó el debate como una «perversión».

En paralelo, una de las principales impulsoras del proyecto es Andrea Guacci, que en Instagram se define como alguien que analiza y difunde «información sobre procesos en falsas denuncias de género». Ella es esposa de Diego Guacci que, entre otras cosas, fue entrenador de las selecciones inferiores del fútbol femenino de Argentina y también estuvo en River Plate y fue denunciado por presunto acoso sexual, hostigamiento y abuso psicológico.

En 2021, cinco jugadoras denunciaron a Guacci ante el Consejo de Ética de la FIFA, por consejo de la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO). «¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cogerlas?». «¿Por qué no me mandás fotos tuyas?», son algunas de las frases que las jugadoras detallaron en el informe y que el entrenador les decía.

La Sala de Adjudicación tomó el informe, pero solo llamó a declarar a Guacci, sin escuchar a sus denunciantes. En ese momento empezó el hostigamiento y la persecución a las jugadoras y las periodistas que cubrían el tema. En esa declaración, el entrenador nombró a cuatro de las futbolistas que, hasta el momento, eran anónimas. Luego, en 2024, su esposa le dedicó un tuit que decía, entre otras cosas, «qué asco estas mujeres».

La investigación fue cerrada por la FIFA al considerar que las pruebas eran insuficientes para corroborar los hechos. No obstante, el propio organismo aclaró que esa conclusión no implicaba afirmar que los hechos no hubieran ocurrido ni que el entrenador hubiera actuado conforme a su código de ética. Tanto él como su esposa sostienen que Guacci fue absuelto. Lo cierto es que las jugadoras no quisieron llevar el caso a la Justicia porque no querían someterse a lo que eso implicaría.

El 31 de marzo del presente, Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares decidieron hablar y en una nota del diario La Nación relataron «un ambiente de temor y manipulación bajo la dirección técnica de Guacci en River y UAI Urquiza, y en selecciones nacionales juveniles, entre 2012 y 2017».

Muñoz, actualmente jugadora de Belgrano, contó que a los 15 años fue sometida a preguntas sobre su vida sexual en un ámbito que la hizo sentir «incómoda y en peligro». Otra de las denunciantes, que se mantiene en el anonimato, aseguró que el entrenador llegó a realizar una videollamada en ropa interior y le solicitó imágenes íntimas. Según ella, por eso no fue nombrada por Andrea y Diego Guacci: «Saben que mi testimonio es el que más lo incrimina, y deben tener miedo de que yo tenga capturas de pantalla de ese momento tan asqueroso».

En las últimas semanas, el tema volvió al Senado durante un conversatorio en el que se sumaron nuevos testimonios. Entre ellos, el de Magalí Videla, quien afirmó haber sido hostigada por su sexualidad durante convocatorias juveniles: «Me decía que ‘si rendía mal era porque no cogía con ella y porque no me bancaba una concentración’ y que para entrenar tenía que tener los mismos ovarios que tenía para demostrar mi sexualidad públicamente». Y el de la ecuatoriana Mabel Velarde: «He decidido hablar después de 11 años. Diego sabe perfectamente lo que hizo cuando yo tenía 26 años. Me da muchísima tristeza que sigan apareciendo casos; él tendría que hacerse cargo de lo que generó en nosotras».

Dentro del conversatorio también hablaron Gabriela Garton, Luana Muñoz, su madre y Camila Gómez Ares. La jugadora de Boca Juniors criticó el proyecto que endurece las penas para las falsas denuncias porque «el mensaje que están dando es triste y peligroso, si hablás, vas a terminar peor de lo que estabas».