Si hablamos de un sonido diferente, atrapante, que mezcla sencillez y poesía tenemos que hacer referencia a Corina Lawrence.
Oriunda de El Dorado, Misiones, esta artista afirma haber encontrado en su padre la pasión por la música. Con brújula en mano, decidió emprender su viaje para realizar sus estudios en Buenos Aires y comenzar con lo que sería su primera banda llamada Open Source junto a Paloma Kippes y Grod Morel. Luego llegó el momento de abandonar Argentina y empezar a experimentar nuevos rumbos. Fue así que llegó a vivir en México durante casi una década. En ese tiempo tuvo dos proyectos importantes: Professional Amateurs (pop-rock) y luego Trans-X, un dúo de música electrónica con Pascal Languirand, un ícono de los años 80′. Además, participó en proyectos de cumbia electrónica con Sonido San Francisco, muy reconocidos por aquellas latitudes.
Tanto su padre como su amigo personal Antonio Balseiro fueron las personas encargadas de impulsarla, vital y motivacionalmente, dentro de la música.

El estilo de Corina Lawrence

Es interesante observar y disfrutar la conjunción de variantes que manifiestan sus canciones. «Lo definiría como un estilo ecléctico de canciones melódicas con influencias latinoamericanas, que coquetean con el pop, el folk, la cumbia y el funk. Son difíciles las definiciones, pero si lo tuviera que poner en dos palabras sería pop-folk. Y, obviamente, indie para hacer referencia a un modo de producción, distribución y gestión, además de un estilo», afirma Corina.
Me resulta muy interesante la manera en que construye ese mundo de canciones, letras y melodías sin una finalidad de por medio a primera instancia. «En principio no me propongo expresar nada en particular: simplemente expreso. Luego, quizás, puedo analizar las canciones para indagar cuál es el hilo conductor. Y lo que aparece con mayor insistencia en mis canciones es la búsqueda de unidad en medio de la diversidad. Y también la convivencia de los opuestos. Los grandes tiempos del cosmos, los pequeños tiempos del hombre. Las grandes coincidencias, los pequeños tropiezos. El grande amor, la pequeña batalla. Y en medio de todo esto un engranaje invisible, trama y urdimbre, eterna e infinita red», dice la cantante.
Volvamos nuevamente a su etapa en México para saber cómo fueron esos años en una tierra tan lejana. Un país que, por cierto, cuenta con una cultura musical exquisita, tanto en variedad como en el talento de sus artistas. «Viví en México casi una década, y fue una de las cosas más ‘nutritivas’ que viví. Allí desplegué alas, eché raíces, morí, renací, me transformé, fui lodo, humus, brote y flor. Hay algo del color y del sabor de México que quedó en mí para siempre, aunque no te lo podría describir con exactitud. Son huellas mentales, emocionales, que se imprimen sobre materias más sutiles que las palabras o que la carne. Correspondió, además, con un período ‘gregoriano’ muy fértil, el de los ‘veintitantos’ a los ‘treintitantos’, así que los frutos todavía están por verse», cuenta Corina.

Apurar la primavera

«Apurar la Primavera» es el primer disco de esta cantante y compositora. Fue lanzado en el 2015 de manera online y contiene 8 temas, donde se puede apreciar una mezcla de géneros como el pop, folk, rock, funk, cumbia y ritmos latinoamericanos. «A nivel personal, este disco es un hito ligado a muchas aristas: mi primer trabajo solista, mi regreso a Argentina, la decisión de poner a la música como eje central de la vida (que no es poco). Ya ves que con un disco se puede contar mucho. Puntualmente, fue un disco con el que trabajé un año y medio junto con muchos otros artistas talentosísimos, tanto en la música como en la imagen, y que me insertó definitivamente en la industria de la música. Fue cruzar la puerta del simple hobbie y entrar al mundo profesional», dice Corina.
Justamente, al hablar de artistas invitados, tenemos que mencionar a muchos de ellos que son reconocidos y de un gran talento, como son los casos de Miss Bolivia, Paloma del Cerro, Federico Melioli y Ensamble Chancho a Cuerda. La combinación de todos ellos hacen de este disco algo novedoso, fresco y alegre donde se observan rasgos latinoamericanos que le dan ese toque especial para disfrutar.

Actualidad y próximos proyectos

Estamos ante una artista que pudo trascender fronteras, pero que hoy tiene la intención de seguir creciendo y llegar a diferentes lugares con su música. Colombia, Brasil, Paraguay y una vuelta a México son algunos de los lugares apuntados.
La relación de un artista con sus seguidores siempre es algo importante. Son ellos los que nutren las ganas de continuar en este viaje, el deseo de seguir experimentando juntos nuevos desafíos. «Suelo estar pendiente de lo que dicen mis seguidores. Primero, porque la música está para compartir, segundo, porque la crítica te hace crecer, y tercero porque estamos en una era tecnológica, global, interactiva y 2.0, así que no hay excusa para no enterarse», afirma la oriunda de Misiones.
La actualidad de Corina la tiene enfocada, en parte, en su otra banda llamada Pacha Beat, junto a Tito Losavio (Man Ray) y Martín Millán (Árbol). En este trío hacen música electrónica con aires de folk y tienen, por delante, el objetivo de lanzar un disco.
Por otra parte, está dedicada a la gestión cultural. Organiza un festival de verano en El Dorado (Misiones), además escribe sobre música independiente en una revista de Misiones, es parte de una cooperativa cultural en la Ciudad de Buenos Aires donde organiza actividades y da talleres de canto y redes sociales para emprendedores.

Próximos shows

Viernes 30 de septiembre: set acústico en Clásico Fernández (San Telmo), domingo 2 de octubre: Vicente El Absurdo (Palermo), viernes 7 de octubre: Club Podestá (Palermo) y sábado 22 de octubre: Casa Pichincha (San Cristóbal). Todas las fechas se pueden ver en la sección «Shows» de su página web.

Redes sociales

Twitter: @corinagotable, Facebook: Corina Lawrence, Instagram: @corinalawrencemusic, también podés escucharla en Bandcamp y en YouTube la encontrás en su canal Corina Lawrence.