El pasado miércoles 27 de abril la Oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR) dio a conocer su Reporte Especial 301 que, entre otros contenidos, publica un informe global sobre los países que violan los derechos de propiedad intelectual (DPI) y patentes, y también aquellos que no desarrollan iniciativas para evitar, combatir y reducir esta problemática que incluye, por ejemplo, el rubro comprendido por la descarga y comercialización de películas y discos pirateados y adultera licencias farmacéuticas.
Además, este documento comunica en forma pública un listado de naciones que se considera en un segundo escalafón, denominado «a vigilar». En cuanto a la primera línea de países bajo consideración como prioridad por el gobierno de los Estados Unidos se encuentran Argentina, Chile y Venezuela (además de Argelia, China, India, Indonesia, Kuwait, Rusia, Tailandia y Ucrania), mientras que Ecuador este año logró salir de ese listado y ahora se ubica «solo bajo vigilancia» junto a Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Jamaica, México y Perú. Completan esta sección Bulgaria, Canadá, Egipto, Grecia, Líbano, Pakistán, Rumania, Suiza, Turquía, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam.
Pese a la inclusión de nuestro país en la nómina y las acusaciones de que la policía no actúa de oficio ante la ilegalidad o que la Justicia demora tiempos innecesarios y finalmente no se llega a penas severas, esto no representa sanción alguna sino que se trata de un llamado de atención para aumentar el trabajo en pos de combatir y disminuir las irregularidades e ilegalidad del comercio tanto de la industria musical como cinematográfica. «Mientras que la piratería de CD con derechos de autor está muy extendida, la piratería en internet es una preocupación creciente. Las tasas de piratería de internet se aproximan al 100% en varias áreas de contenido», detalla el documento.
Al respecto, «Argentina sigue presentando un número de deficiencias conocidas y de larga data en la protección de los derechos de propiedad intelectual», explica el documento de la USTR, que menciona en el informe a la feria La Salada por su «falta de adecuada protección en patentes farmacéuticas, biotecnológicas y químicos agropecuarios», que además ofrece «productos falsificados y pirateados».

Qué es el Reporte Especial 301

El informe es el resultado de un examen anual de la situación de los derechos de protección de la propiedad intelectual (DPI) y el cumplimiento de los socios comerciales de Estados Unidos en todo el mundo, que la USTR lleva a cabo de conformidad con la Ley de Comercio de 1974, modificada por la Ley General de Comercio y Competitividad de 1988, la Ley de los Acuerdos de la Ronda Uruguay, y la Ley de Facilitación del Comercio y Comercio ejecución de 2015.
El objetivo del documento es «fomentar y mantener la protección adecuada de los DPI y la eficacia en la aplicación en todo el mundo», que además identifica una amplia gama de dificultades como son el deterioro de la protección de los DPI y la ejecución en un número de socios comerciales, las deficiencias en la protección del secreto en China, India y otras partes, las políticas de «innovación indígena» que ponen en desventaja a los titulares de derechos de Estados Unidos en los mercados extranjeros, los continuos desafíos de la piratería de derechos de autor online, medidas que impidan el acceso a los mercados para los productos estadounidenses que incorporan la propiedad intelectual y que se basan en la protección de derechos de propiedad intelectual y otras cuestiones relacionadas al ámbito en todo el mundo.
Finalmente, también expresan desde el organismo que «el informe cumple una función fundamental mediante la identificación de las oportunidades y desafíos que enfrentan las industrias estadounidenses innovadoras y creativas en los mercados extranjeros y promueve la creación de empleo, el desarrollo económico y muchos otros beneficios para el apoyo efectivo de protección de DPI y sus aplicaciones». Asimismo, aseguran desde USTR que «informan al público y los socios comerciales para conformarse en un catalizador para el cambio positivo» e impulsan «trabajar estrechamente con los gobiernos de los socios comerciales para hacer frente a ambas preocupaciones emergentes y continuas, y para construir sobre resultados positivos que muchos de estos gobiernos han logrado».