Qué lindo es ver crecer e independizarse a los más chiquitos de la casa. A los 3 años, inician su transitar por la escuela y en la familia aparecen cambios y emociones encontradas, rutinas diferentes, llantos, desapego de ambos lados, alegría, dudas, cuestionamientos y un dejo de tristeza y angustia pero, sobre todo, satisfacción del paso que van a dar juntos.
¿Cómo ayudamos a los pequeñitos a transitar esta etapa tan linda e importante?
Es indispensable que cuenten con nosotros, que sientan que los dejamos con confianza en un lugar en donde se los va a cuidar y querer, acompañar y ayudar a encontrar nuevos amigos.
Por eso, acá van algunos tips que pueden sumar para que el desapego sea más sencillo: anticipar a los pequeños que mamá o papá estarán a la salida listos, esperándolos cuando se abra la puerta de ingreso del jardín; comentarles que el jardín es un lugar para conocer nuevos amigos y jugar, como también que estarán las «seños» que los cuidarán; ser puntual a la entrada y salida del jardín, las rutinas ayudan a generar tranquilidad y seguridad; demostrar serenidad y confianza en las docentes.
Asimismo, si hay llanto, conversar y no desanimarse, el desapego es parte del crecimiento y cada uno tiene un tiempo. Seguramente, y de ser necesario, la docente realizará una adecuación progresiva al horario de la salida. No desesperar, todos tenemos y necesitamos un tiempo de aceptación y acomodación a nuevas rutinas y espacios.
Lo importante es saber que el trabajo se hace de a dos, que familia y escuela están unidas por ese hermoso vínculo que son los niños.
Artículo elaborado por Sonia V. Acosta.
Este artículo fue elaborado especialmente para puntocero.
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