Por estos días el gigante asiático atraviesa una época muy particular si de contaminación se trata. A pocos días de finalizada la cumbre climática en París, en la que tanto China como Estados Unidos son los principales responsables de la polución en el planeta, las últimas semanas Beijing se encuentra bajo alerta por las peligrosas emisiones de dióxido de carbono, que superan todo límite tolerable por el ser humano.
De esta manera, y mientras se aguardan las políticas necesarias para revertir esta situación, los chinos encontraron en los cañones una respuesta para afrontar la problemática.
Sí, se trata de cañones de niebla móviles, un tipo de equipo que ronda un precio de 100.000 dólares y habitualmente se utiliza en industrias como la cementera o minería a cielo abierto, ya que consiste en disparar grandes cantidades de agua nebulizada al cielo para que esta se adhiera a las partículas contaminantes y, por su peso, caigan hasta el suelo y se evite su inhalación.
Además, los disparos no provocan lluvias ni interrumpen la vida cotidiana de las personas. Pero las críticas sobre su utilización recaen en que están desarrollados para nubes de polvo densas y no para partículas finas altamente contaminantes como las que se localizan en Beijing. Por ejemplo, la compañía Hunan Jiujiu, responsable de los equipos antes mencionados, detalla que estos son capaces de «atrapar» partículas de 10 micrones pero no las de 2,5 (justamente, las más perjudiciales para la salud de nuestros pulmones).
Otra de las características de estos modelos es que no requieren grandes cantidades de agua para expulsar, lo que no afecta otro aspecto fundamental en la lucha por el medio ambiente a escala global.