Transcurrieron casi diez años para que se repita una final entre dos tenistas que no se colocan entre los mejores cuatro posicionados de la actualidad. La última ocasión data de la jugada en Australia en el año 2005. También pasó mucho tiempo desde que un croata (Goran Ivanisevic en Wimbledon en 2001) se lleve un título de Grand Slam. Marin Cilic (14° en el ranking ATP) tuvo que vencer en tres sets al japonés Kei Nishikori (10°) para dejar atrás esas estadísticas y además convertir en una anécdota la suspensión que atravesó el año pasado por un doping positivo por utilizar complementos prohibidos que, según el deportista, «fue un periodo muy duro» pero lo «ayudó a madurar y trabajar día a día para mejorar cada aspecto de mi juego». Por eso, el resultado de 6-3, 6-3 y 6-3 en las casi dos horas que duró la final jugada en el estadio Arthur Ashe en Estados Unidos le permite al europeo llevarse su primer US Open (había llegado hasta cuartos de final en las ediciones de 2009 y 2012).
Ambos finalistas venían de dar grandes sorpresas al derrotar a Novak Djokovic y Roger Federer, los candidatos indiscutidos para pelear el título la tarde del lunes.
Por el lado femenino, Serena Williams volvió a coronarse campeona del US Open, por segundo año consecutivo, al derrotar a Caroline Wozniacki por 6-3 y 6-3. De esta manera, los campeones del torneo jugado en New York celebrarán sus respectivos cumpleaños a finales de este mes con un trofeo de Grand Slam.