Debido a la cuarentena en la que se encuentra Argentina (y gran parte del mundo) por la pandemia de coronavirus, el cine paralizó su actividad al igual que muchos otros rubros. En estas circunstancias, hubo un equipo que asumió el desafío de realizar una película en aislamiento. Charlamos con Baltazar Tokman y Connie Martín sobre «Murciélagos», un film que se puede ver en la página de Amnistía Internacional con un clic acá y cuya entrada representa una donación al Banco de Alimentos.

Baltazar Tokman nos cuenta que «surge a partir de un llamado que me hace Luigi Ghidotti porque yo hice una película documental a distancia que es ‘Planetario’, y todavía no existían lo teléfonos inteligentes siquiera, pero me puse en contacto con familias de distintas partes del mundo y les pedía que filmen. Luego ellos me mandaban el material y así… además, incorporé en mis siguientes películas la experiencia lúdica de las posibilidades que nos daban los celulares y el hecho de tener una cámara en el bolsillo». Sobre las referencias, menciona a «Magnolia» (Paul Thomas Anderson, 1999) para hablar de pequeñas historias unidas, en este caso, por la pandemia que los atraviesa.

El proyecto de «Murciélagos» comienza en la segunda semana de confinamiento en Argentina y se produjo en, aproximadamente, dos meses. La dinámica fue puramente a distancia a través de reuniones virtuales en las que los directores, directoras y equipo técnico indicaban a los actores y actrices no solo cuestiones pertinentes a su rol sino también dónde ubicar la cámara, cómo aprovechar la luz natural y artificial que tenían a mano y otras cuestiones.

«Hicimos esto cada uno desde su casa, no hay manera, ese es el verdadero valor de lo que hicimos (además de la solidaridad y de poder dejar un documento). Debería haber salido un poco peor para que se dieran cuenta de lo que hicimos», afirma Baltazar. Escuchá la entrevista completa a Connie Martín y Baltazar Tokman en el siguiente recorte de audio.

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