Me encuentro sentado frente al teclado. La idea es repasar un poco todo lo que pasó en el día, y al bocetar en mi cabeza algunos de los hechos más destacados, enseguida noto que hay que ordenarse, así que me voy para atrás… no, no voy a cancelar la nota, simplemente voy a ir para atrás en la cronología de los acontecimientos. Me refriego un poco los ojos y me concentro.
Así como me organizo los pensamientos, el único grupo de medios que no presentó su adecuación para el curso de la Ley de Medios organizó con detalle de relojería su pedido de extensión de cautelar ante la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial. Esperaron a última hora del último día para que Francisco De las Carreras y María Susana Najurieta (los camaristas) prorrogaran la medida hasta «que se dicte la sentencia definitiva en la causa», según el texto original. Además, alegan que el medio al que defendieron (las cautelares solo «protegen» a quien las solicita, por lo que los demás medios no están circunscriptos a esta acción) no tiene por qué estar obligado a adecuarse, tal como lo expresa el artículo 161 de la ya famosa Ley 26.522. Aún se cuestiona a De las Carreras (incluso se efectuó una denuncia en Comodoro Py) por la realización de un viaje en la primera semana del mes de mayo a Miami para asistir, con todos los gastos pagos, a un evento organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo de las Telecomunicaciones (Certal), ONG que pertenece al Grupo Clarín.
Pero pasaron más cosas, así que vamos aún más para atrás.
Antes de este baldazo de agua fría para el gobierno nacional, Buenos Aires recibió aún más cantidad de agua y volvió a inundarse la ciudad. Una vez más, el barrio más afectado fue Belgrano, con las clásicas inundaciones en los comercios de la zona. Por su parte, en Mendoza se vienen registrando intensas lluvias y también fue afectada por la inclemencia del agua la provincia de Córdoba, entre otras. Por ejemplo, en la localidad de Ballesteros Sud se registró un total de 115 milímetros a lo que se sumó caída de granizo. En la Ciudad de Buenos Aires cayeron 117 milímetros de lluvia en una hora y el jefe de gobierno, Mauricio Macri, acusó al Estado de no realizar el aporte de los 120 millones de dólares que se necesitan para finalizar las obras en el túnel aliviador de casi 8 kilómetros y medio en el Arroyo Vega, lo que permitiría aliviar el caudal durante estos eventos climáticos. El detalle de esto es que durante la sesión de la legislatura el día 1° de noviembre, el gobierno nacional autorizó las obras y le dio prioridad a los trabajos sobre este arroyo. El otro detalle interesante de esto es que Mauricio Macri se expresó sobre el tema desde México, donde asistió a la jura del nuevo alcalde del Distrito Federal.

Foto: AP
Juro que pasaron más cosas, así que voy todavía más para atrás.
Por la mañana un fuerte olor inundó varios barrios porteños. Al principio esta «fragancia a pochoclo» (descripción que oí reiteradas veces), una aparente pérdida de gas (explicación de los que creen tener la posta de todo), el hedor de las cloacas que no dan más (tal como algunos avezados pronosticaban), no eran más que molestas, pero con el correr de los minutos se volvió más y más intenso, al punto de hacer que ardan intensamente los ojos, se seque la garganta, produzca tos y mareos. A través de las redes sociales se pudo saber que no era algo aislado y corrió la información de que en el dique 4 en el puerto se estaba incendiando un contenedor con productos insecticidas que estaban de paso por Buenos Aires, provenían de China y su destino final era nuestro vecino exintegrante del Mercosur, la República del Paraguay.
Foto: Telam
Más de 200 personas fueron atendidas en la zona de Retiro, Catalinas, Puerto Madero y el centro porteño. Nada grave, pero al tratarse de la combustión de un pesticida, lo más recomendable es hacerse ver por un especialista. El Ministerio de Salud de la ciudad detalló que derivó 37 personas al Hospital Argerich, 26 al Ramos Mejía, 17 al Fernández, 15 al Rivadavia y 2 pacientes al Durand. El producto contaminante fue identificado como «Tiodicarb» y las zonas más afectadas fueron evacuadas casi inmediatamente, se pusieron a prueba los procedimientos y no hubo inconvenientes. Igualmente, las calles se vieron inmersas en un cuadro apocalíptico con gente con barbijos, caos de tránsito (cuándo no) y tal humedad en el ambiente digna de un film de Stephen King.
Pero lo peor estaba por pasar… o, mejor dicho, ya había pasado. Así que voy para atrás.
Fue el momento en el que sonó el despertador.

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