De origen desconocido

“In a Violent Nature” es una película canadiense que pasó por varios festivales, entre ellos, el de Sundance de este año, y tuvo una distribución limitada en salas de cine.

Después de las primeras proyecciones había un consenso entre los críticos y espectadores, que señalaban una particularidad específica dentro de un género bien esquemático, como lo es el slasher. El punto de vista estaba construido desde el asesino, a quien seguíamos desde su mirada por un derrotero de asesinatos en un bosque. El trailer también prometía esa estructura, porque todos los planos se veían desde el atacante hacia las víctimas.

El slasher es como un plato de dos o tres ingredientes, pero que resulta altamente efectivo. No se le exige demasiado y ofrece un entretenimiento puntual para un público ávido de terror. Que aparezca una película con semejante propuesta, la de presentar un cambio radical en su dinámica, genera ciertas expectativas.

En los primeros diez minutos escuchamos las voces de dos amigos que finaliza con uno de ellos llevándose un collar colgado en una especie de ruinas de madera, a pesar de la advertencia: “Ese collar está ahí por una razón”. A continuación, debajo de la tierra emerge un asesino zombi -símil Jason Vorhees- que pretende recuperar ese objeto preciado que le fue robado. Por supuesto, lo hace sin mediar palabra y con el filo a flor de piel para atravesar a cualquiera que se le cruce en su camino, por ejemplo, un grupo de jóvenes que están de paso por una cabaña frente a un lago. Por si había una necesidad de completar el escenario habitual de los slashers de los 80.

Lo que comienza con un punto de vista subjetivo desde la mirada del asesino, se subvierte raudamente a una ubicación convencional. El asesino se oculta tras un árbol y escucha al grupo de jóvenes apostado alrededor de una fogata, ellos relatan una historia mítica sobre un asesino de la zona. Ya no vemos al que era nuestro protagonista, solo tenemos un plano circular que muestra cada uno de los rostros porque, además de romper el concepto narrativo, también quiebra con el ritmo presentado hasta ese momento. Sin embargo, con ambas cosas regresa la película, pero el sinsabor de la rotación del punto de vista se percibe porque no existió una resolución pertinente para romper esa mirada exclusiva desde la perspectiva del asesino.

El mayor mérito está en el realismo de presentar situaciones y acciones casi completas, por ello es que las muertes son más extensas que en cualquier otra película de un asesino y cuchillo. En las muertes donde más se transparenta esta idea están las de la chica del yoga y la del sheriff en la cortadora de madera, especialmente. Al filo del terror pornotortura, el director Chris Nash abandona la idea de lo explícito para lograr solo un shock y sostiene con firmeza el concepto de un ritmo casi de tiempo real. El asesino es, además, lento en su andar, lo cual colabora a esta idea de una caminata por el bosque o a un sumergimiento en la costa de un lago para aparecer unos minutos después en el lado opuesto.

El gran problema se presenta cuando las costuras entre las tradiciones de un género y las innovaciones aparecen muy evidenciadas, hay un salto muy grande en el quiebre de los tonos y en generar esperanzas, rompiéndolas cuando esa particularidad ya no funciona o no se sostiene para mantener vivo el relato. Sobre este último ítem es necesario pensar qué favor pueden hacerle, realmente, los canales de distribución y de marketing a una película, en este caso vendida desde el trailer como “un slasher contado desde el punto de vista del asesino”. Zanjada la estafa, Nash no parece hacer mucho con un molde utilizado múltiples veces combinado con un ritmo de otra cinematografía, solo da como resultado un experimento que no supera la acción de mezclar dos ideas para dos películas distintas. “In a Violent Nature” se ubica directa al cajón de las decepciones del año.

“In a Violent Nature” dirigida por Chris Nash cuenta con las actuaciones de Ry Barrett, Andrea Pavlovic, Cameron Love, Liam Leone, Charlotte Creaghan y Reece Presley.

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