En estas últimas semanas sobrevuela la idea de retornar a clases, lo cual genera gran incertidumbre en docentes, padres y estudiantes, ya que este parece ser el momento más crítico de la pandemia, con un récord de 5.782 infectados el miércoles 22 de julio.

Ahora bien, el aumento de personas infectadas parece no alarmar al director general de Educación Estatal, Fabián Capponi, quien ajeno a la responsabilidad inherente a su función, se exhibió en el edificio del Ministerio de Educación de la Ciudad derrochando recursos del Estado, abrazando a personas y sin usar el correspondiente barbijo, tal como podemos ver en un video que se viralizó hace pocas horas.

En consecuencia, Caponi fue duramente criticado por el plantel docente e, incluso, se pide su renuncia, tal como figura en un comunicado dirigido a la ministra de Educación, Soledad Acuña, y al jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta.

Asimismo, según lo expresado por la comunidad educativa, esta no es la primera irregularidad del Director de Educación Estatal, quien es conocido por la arbitrariedad de sus decisiones, su desconocimiento sobre la dinámica escolar, constante falta de respeto y por no contar con formación profesional afín al cargo que ejerce.

La situación de los docentes en este contexto es muy compleja. En particular, los trabajadores de Jornada Extendida (dependientes de la dirección de Capponi) afirman sin eufemismos encontrarse en circunstancias “deplorables”. Ellos señalan las irregularidades de sus contratos laborales (una parte en negro y otra en blanco), las persecuciones del programa, amenazas de despido, llamados y mensajes fuera de horario laboral y hasta la obligatoriedad para participar en vivos de Instagram.

A todo esto, se suma el pago del aguinaldo a destiempo en dos cuotas, lo cual contradice al decreto que establece el mismo en dos partes para los sueldos de $50.000. Muchos de estos trabajadores aceptaron un “voluntariado forzado” y temen infectarse, ya que cuentan con dudosos protocolos de higiene y sanidad y pautas poco claras sobre la circulación y el trasporte para llegar al lugar de trabajo.

Finalmente, a lo antes expuesto se suma la viralización de este video que se percibe como una burla en un momento donde se convoca a la responsabilidad ciudadana. Desde este espacio y con estas palabras acompañamos el justo reclamo de los trabajadores de Jornada Extendida por mejores condiciones laborales, el derecho a organizarse en sindicatos, el cese de la persecución y la regularización de sus contratos.