Este lunes, las compañías de Mark Zuckerberg sufrieron un apagón a nivel global durante más de 7 horas. Además de la caída de los servicios de WhatsApp, Instagram y Facebook, otras redes sociales se vieron afectadas por la migración masiva a sus plataformas, que provocó un colapso en apps como Telegram, por citar el ejemplo más emblemático.

Con más de 2.700 millones de usuarios de Facebook y 1.300 de su Messenger, 2.000 millones de WhatsApp y 1.200 millones de Instagram, la imposibilidad de comunicación con estas herramientas causó un efecto notorio en gran parte de la sociedad.

Al respecto de las explicaciones sobre el blackout mundial, apenas sucedió el hecho a las 12:15 horas de nuestro país, desde Facebook Argentina comunicaron lo siguiente: «Sabemos que las personas están experimentando problemas para acceder a nuestras aplicaciones y productos. Estamos trabajando para normalizar el servicio lo más rápido posible y sentimos los inconvenientes que esto puede causar», expresaron.

De todas maneras, mientras miles de usuarios generaban un exceso de tráfico hacia Telegram (que superó los 500 millones de cuentas) o se manifestaban en Twitter, desde las empresas afectadas no se difundió información, aunque desmintieron un ciberataque. «Se trata de una falla técnica en la configuración de los servidores», adelantaron.

En horas de la noche y con el restablecimiento de los servicios de las aplicaciones, el propio Zuckerberg se pronunció y sus compañías difundieron un comunicado: «Pedimos disculpas a todos los afectados y estamos trabajando para comprender más sobre lo que sucedió hoy para que podamos continuar mejorando nuestra infraestructura». Además, desde el área de Ingeniería determinaron que «los cambios de configuración en los enrutadores troncales que coordinan el tráfico de red entre nuestros centros de datos causaron problemas que interrumpieron esta comunicación», lo que «tuvo un efecto en cascada en la forma en que se comunican nuestros centros de datos, lo que paralizó nuestros servicios» y esto «también afectó a muchas de las herramientas y sistemas internos que utilizamos en nuestras operaciones diarias, lo que complicó nuestros intentos de diagnosticar y resolver rápidamente el problema».

Curiosamente, su gerente de Tecnología, Mike Schroepfer, utilizó Twitter para concluir sobre lo acontecido: «Queremos dejar claro en este momento que creemos que la causa principal de esta interrupción fue un cambio de configuración defectuoso».