Todavía resuena en mi cabeza la musiquita del Mundial de Italia 90. Todo porque el jueves estuve leyéndolo a él, sí, a Eduardo Sacheri.  Vos te preguntarás qué tendrán que ver esa canción y el escritor, y es que en esa melodía está basada uno de los cuentos que integra el libro “Lo raro empezó después”.
080_sacheriAl día siguiente de mi lectura fui al Salón de Actos del Colegio de Abogados de la ciudad de La Plata donde Eduardo daría una charla pública con la excusa de presentar su último libro: “La vida que pensamos”. El mismo trae 24 cuentos, veinte de los cuales ya son conocidos y cuatro nuevos. Entre los más renombrados se encuentran “Esperándolo a Tito”, “De chilena”, “El cuadro del Raulito” y, entre los nuevos, está el que da título al libro.
Llegó apurado porque el avión que lo traía de San Luis se demoró. Amablemente pidió disculpas, dice que le molesta que lleguen tarde pero que más le molesta que él sea quien llegue tarde. Todavía traía consigo una valija roja que dejó al costado del escenario. Es un tipo común como cualquiera de nuestros amigos, que habla de las cosas que le sucedieron en la vida con la simpleza de la gente, pero que contaba grandes eventos como que uno de sus cuentos es en el que se basa la última película argentina ganadora de un premio Oscar.
Eduardo relató que comenzó a escribir porque ya había leído mucho y tenía la necesidad de leer cosas que le interesaban, que era por eso que se lanzó a la escritura de relatos de personas comunes y corrientes donde el fútbol es protagonista de gran parte de sus historias, porque es “una de esas experiencias básicas en que se funda nuestra niñez” según expresa.
sacheriHincha fanático de Independiente, club del que lo era su papá y que también lo es su hijo. Su fanatismo se hace presente en cada una de sus respuestas, con críticas y elogios hacia el «Rojo de Avellaneda», y sin dejar de lado esa pasión que transmite en cada uno de sus relatos.
Al evento no fue a hablar él, fue a charlar con todos y es por eso que, en ningún momento, dio una explicación de su razón para estar allí. Siempre prefirió que le pregunten. Así fue como pasó por su infancia y el recuerdo de su padre, por su pasión por el fútbol, por sus comienzos como escritor, por la historia de cómo un día lo llamó Juan José Campanella para pedirle “hacer algo juntos”, cómo le costó explicarle a los animadores de la película «Metegol» que era cada movimiento futbolero y muchas otras cuestiones.
El público pudo transmitirle sus elogios y preguntarle acerca de alguno de sus cuentos, novelas o experiencias cinematográficas y hubo un momento para fotos y autógrafos.
sacheriY yo, como no puedo ocultar mi profesión, le pregunté cómo combina su profesión de profesor de historia con esto de ser escritor, a lo que me respondió que siempre trata de cuidar los detalles históricos en cada uno de sus relatos, los nombres de los personajes, los lugares. Pero también le conté que desde el jueves no puedo dejar de cantar la canción del Mundial de Italia 90.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.