Fue uno de los mejores jugadores de la historia del Siglo XX, murió a los 71 años por un paro cardíaco y fue ovacionado por todo un país y por la comunidad internacional del fútbol. Vivió en la pobreza, el deporte le salvó la vida y llevó a Portugal a pelearle a Inglaterra el pase a la final del Mundial de 1966, jugado en suelo británico.

Nació en 1942, en Maputo, como se llamaba antiguamente a la colonia portuguesa que hoy es Mozambique. Su padre era obrero y murió por tétanos cuando el pequeño Eusebio tenía ocho años. Entonces, a la calle a buscarse la vida, las mismas que lo vieron patear una pelota, ese juguete natural de los hombres, una extensión del cuerpo. Era movedizo, potente y de gran porte, algo que llamó la atención de Sporting Lourenço Marques, equipo africano al que se sumó cuando tenía 15 años.

Champions League 1961 y 1962

Champions League 1961 y 1962

Su llegada a Portugal fue en medio de una disputa entre el Benfica y el Sporting Lisboa, quienes escucharon sobre un joven que había nacido para romperla. Finalmente, las águilas se quedaron con el mejor jugador de la historia del país lusitano, quien debutó en 1960, poco tiempo después convirtió un hattrick al Atlético de Madrid y vio a su equipo ganar la Champions League tras vencer en la final a Barcelona. La gran aparición de Eusebio fue contra Real Madrid, en una goleada por 5-3 con un doblete de la Perla Negra, para avisarle a Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás y Paco Gento que sus días de gloria en Europa se verían amenazados. Al Benfica le dio doce Ligas de Portugal, cinco Copas nacionales y la Champions League de la temporada 1961-1962. Ganó el Balón de Oro en 1965, ternado con el italiano Giacinto Facchetti y el español Luis Suárez, ambos del Inter de Milan, y estuvo a punto de lograr el doblete al año siguiente, aunque no sabía que a mediados de año iba a llevar a una nación a pelear por la ilusión más grande en un periodo mundialista.

Mundial 1966. Foto: FIFA

Mundial 1966. Foto: FIFA

La Copa del Mundo de 1966 en Inglaterra fue la mejor de toda la historia de Portugal, con un Eusebio intratable, con nueve goles en 6 partidos. Uno de los encuentros más recordados fue contra Corea del Norte, cuando el equipo luso perdía 3-0 y pasó a ganar 5-3 con cuatro tantos de La Pantera. Finalmente, se encontró con el local y en Wembley solo pudo anotar de penal, perdió contra el mejor, el campeón, y llevó a Portugal al tercer puesto, la mejor instancia de ese equipo hasta la actualidad en un Mundial.

Eusebio tuvo que convivir parte de su carrera con la maldición de Bela Guttman, el entrenador austrohúngaro que llenó de títulos al Benfica, pero que se alejó tras negársele un aumento de sueldo. El técnico se fue del club y dijo que las Águilas nunca volverían a ganar una copa europea sin él. Dicho y hecho, el equipo perdió siete finales europeas: cinco de Champions League (1963, 65, 68, 88 y 90) y dos de Europa League (1983 y 2013). Como verás, el gualicho sigue hasta estos días. A pesar de esa curiosidad, tuvo una carrera brillante en el club, con 317 goles en 301 partidos, un promedio de gol de 1.05 por partido, 11 Ligas portuguesas, 5 copas de Portugal, y dos UEFA Champions League (1961 y 1962, antes de la maldición).

vs Milan Champions 1963

vs Milan Champions 1963

La carrera de este brillante futbolista siguió entre 1975 y 1977 en Boston Minutemen (Estados Unidos), Monterrey (México), Toronto Blizzard (Canadá), Sport Clube Beira-Mar (Portugal) y Las Vegas Quicksilvers (Estados Unidos). Jugó sus últimos partidos como profesional en União Tomar, de la Segunda División, y se retiró en 1978 con unas rodillas que le pedían la hora desde hacía rato. Se retiró con números asombrosos: 537 goles en 592 partidos, con un promedio de gol de 0,88.

Foto. AFP

Foto. AFP

Eusebio fue despedido por una multitud en cancha del Benfica y recibió el reconocimiento de inumerables estrellas como Alfredo Di Stéfano: “En mi opinión, Eusebio siempre será el mejor jugador de todos los tiempos”. El presidente de la UEFA, Michel Platini, rindió también su homenaje: “Era una auténtica leyenda al servicio de Portugal y del Benfica, pero también lejos del terreno de juego era un verdadero embajador del fútbol portugués, era más que un futbolista, un hombre bueno y afable y siempre lo recordaremos con cariño”.

Cristiano y Di Stefano Botin de Oro 2011 igual que Eusebio en 1966 y 1973. Foto: FIFA

Cristiano y Di Stefano Botin de Oro 2011 igual que Eusebio en 1966 y 1973. Foto: FIFA

Portugal es un país con grandes figuras como el entrenador del Chelsea, José Mourinho, quien se deshizo en elogios: “Tiene un significado importantísimo. Eusebio y Amalia son grandes señores de Portugal y yo los sigo viendo como tal. Para mí son inmortales”. Lo mismo Luis Figo, quien consideró que La Pantera era ““¡¡O Rei!! ¡Una gran pérdida para todos nosotros! El mejor”. El último adiós fue emotivo, lo lloró el cielo, la lluvia invadió la cancha y el coche fúnebre que llevaba al gran ídolo nacional se paseó para que los hinchas también lo lloren y lo despidan con un fuerte grito, para que lo escuchen allá arriba. La estatua que está fuera del estadio se llenó de flores, pancartas con mensajes de agradecimiento y las clásicas bufandas, todas del Benfica, con un gracias eterno.

Bota de Oro 1973

Bota de Oro 1973

Pero Eusebio puede quedarse tranquilo allá arriba, porque abajo hay un delantero temible, con 400 goles en su carrera. Los alcanzó con un doblete en La Liga española y, a pesar de su supuesta rivalidad con Lionel Messi, es inevitable admirarlo. No hace falta decir quién es, pero sí es necesario remarcar que puede darle una alegría a un país devastado por la crisis de la zona euro, con sueldos bajísimos y la mayoría de sus jóvenes sin empleo ni esperanza de encontrar uno. Por esta y otras tantas razones, Cristiano Ronaldo está llamado a ser el heredero.

Así jugaba Eusebio

El último adiós

El heredero

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