Esta semana se hizo pública la visita que realizó Florencia Peña al Presidente en la Residencia de Olivos durante la disposición del aislamiento obligatorio en 2020. En consecuencia, la actriz sufrió diversos ataques, siendo los más relevantes por su violencia los de los diputados Fernando Iglesias y Waldo Wolf quienes, a través de la red social Twitter y en diversos medios de comunicación, sostuvieron que se trataba de un encuentro sexual.

Las agresiones (afortunadamente) no pasaron desapercibidas y distintas personas y organizaciones manifestaron su apoyo a la artista.

En este sentido, en Ahora Nosotras charlamos con la actriz Melania Buero, directora del centro cultural Cultura del Sur e integrante de Actrices Argentinas, quien opina sobre el caso.

Buero señala: “Oportunamente aprovechamos el debate porque consideramos que esto es imposible sortear si no es sobre un debate cultural. No se trata de ejercer un tipo de violencia para que no se exprese nadie, pero sí elevar el debate para entender que es lo que cargan las mujeres ante cualquier situación. Lo interesante del caso de Flor Peña es que es un caso testigo, esto es sistemático y constante. La mujer tiene que sortear primero la cuestión de género. En este caso, si va a la Quinta de Olivos, nadie está discutiendo qué pasa con la cultura, pero sí están discutiendo que ella haya ido a realizarle un acto sexual al Presidente”.

Asimismo, advierte sobre la gravedad de la violencia simbólica: “Esa carga que se encuentra tan materializada y visible en el caso de Flor es lo que le pasa al conjunto de las mujeres en cualquier situación, frente a un trabajo, a un debate, frente a la política. Frente a cualquier situación hay que resolver los prejuicios que se instalan sobre nuestros cuerpos y nos convierten en objetos de otros hombres”.

A su vez, se refiere a la responsabilidad política en estos dichos: “Este es el discurso que avala los femicidios, aunque parezca muy loco pensarlo así, estos son los discursos sociales que permiten que en la Argentina cada 35 horas haya un femicidio. Porque la mujer deja de ser sujeto y pasa a ser objeto del otro, del presidente, de burla, de lo que sea”.

Buero, como representante de la cultura independiente, expresa su postura en relación al encuentro en Olivos: “La Cultura está en una enorme crisis, a mí me interesaría ese debate, no si Florencia Peña fue a mantener un acto sexual o no. Me parece repudiable, sobre todo por los sectores políticos que son parte del Estado, que tienen una responsabilidad enorme ante estos dichos”.

Ante la interrogante de aplicar una sanción a los diputados Wolff e Iglesias, la actriz dice: “Las sanciones me parece que tienen que ver con el proceso social que los enmarca. Porque yo he escuchado en todo el proceso de debate del aborto comparar a las mujeres con perras, o sea los discursos arcaicos nosotras los venimos discutiendo y sabemos que existen, son los que avalan que no se realicen los abortos en los hospitales, son los que están en contra de la Educación Sexual Integral (ESI), son los mismos sectores. En mi opinión personal deberían renunciar, pero creo que no deberían de existir estos debates ya. Son arcaicos, estamos discutiendo teta, vagina y no los problemas reales, o sea, aparte de ser violento, atrasa a toda la sociedad”.

Para finalizar, respecto al tratamiento de los medios de comunicación, plantea que «los hegemónicos instalan un debate, yo creo que este les sirve tanto al oficialismo como a la oposición, retrasa socialmente, no se discute lo que se tiene que discutir. A veces me cuesta opinar sobre los medios como una sola cosa, porque entiendo que es un poder impresionante el de la opinión y es ejercido por poderes políticos. No quisiera embarrar a todos los periodistas en eso, porque hay muchos que empujan muchísimo para un verdadero cambio social”.

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