Una vez más, los museos de Buenos Aires abrieron sus puertas. Y en esta ocasión, la novena Nooche de los Museos, tuvo un invitado de lujo: Astor Piazzolla. Con motivo de cumplirse los veinte años de su fallecimiento, la velada estuvo llena de referencias al gran compositor.

En esta edición 2012 hubo 173 museos y espacios culturales abiertos gratuitamente al público y en ellos los vecinos y turistas compartieron y descubrieron lo que tenían para ofrecer. Pero salgamos de los lugares comunes y contemos nuestra Noche de los Museos al estilo .cero.

Lamentablemente, una noche no alcanza, la gente colma las calles, las avenidas, las plazas y, cómo no, los museos. Y eso significa apostarse en colas que pueden hacernos perder la paciencia incluso en un noche única como esta.

Grabados de Goya en el Museo Larreta

Empezamos con Goya y sus grabados. Entramos al Museo Larreta en el barrio de Belgrano. Antiguo hogar de Enrique Larreta en la ciudad, esta muestra de Goya le da un toque particular al museo. La serie de grabados “Los Caprichos” nos introduce en un recorrido panorámico-cronológico sobre el arte gráfico del artista. Es una de las primeras que hizo gracias a su propia inventiva, son fuerte testimonio contrario a las miserias de la sociedad: la corrupción, el poder, los matrimonios por conveniencia y la superstición opuesta a la razón.

Realizados con la técnica del aguafuerte, aguatinta, punta seca, buril, las obras van acompañadas por una leyenda: “Hasta la muerte”, “Tal para cual” -en donde denuncia la acumulación de poder gracias a la relación entre la reina María Luisa y el primer ministro Godoy-, “Si amanece nos vamos”, en referencia a las brujas, y otras.

Después tenemos la serie “Desastre de la guerra”(1810-1815), donde señala crueldades desde la mirada de un cronista de época en el marco de la invasión de Napoleón a España. La frase “Yo lo vi” es el reflejo de una muerte masiva y más que real: fosas comunes, descuartizamientos, canibalismo, etc.

Sí, la exposición tiene más grabados y obras de Goya pero, lo que se ve, es gente por las distintas salas, por el patio interno del Larreta donde se oye música, tango en homenaje al invitado especial: Piazzolla.

Salimos del museo, respiramos el aire fresco de la noche y miramos la guía, adónde ir, tenemos transporte gratis, pero hay mucha gente, es una marea de personas en busca de cultura. El colectivo nos lleva a nuestro próximo destino, que en realidad son dos. El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA) y el de Arte Moderno (MAMBA). Tenemos dos museos prácticamente pegados, pero no todo es tan sencillo en esta noche. El viaje, gratis gracias al pase, es la carta blanca de todos quienes hacemos este tour cultural, pero eso no acorta distancias ni acelera los tiempos.

Otra vez la espera en la calle, charlamos, nos relacionamos para que el tiempo no se nos haga eterno, la entrada es en grupo y el corte nos deja a la puerta del museo.

La muestra es “Intercambio Global. Abstracción Geométrica desde 1950” y no es para ojos con problemas. Nos sumergimos en un mundo abstracto, de formas y colores. Nos marean, nos confunden, colores y más colores, líneas y figuras que juegan con nuestra vista. Y son como cuatro pisos, en la escalera también nos sorprenden las formas al subir y al bajar.

La exposición está organizada en cuatro ejes conceptuales: “Orden e inestabilidad”, “Efectos de color”, “Formas en expansión” y “Nuevos trayectos”. Cada uno nos propone desde la estructura, el color, los formatos y lecturas culturales explorar el lenguaje geométrico. Y las figuras juegan delante de nuestros ojos, cambian de color y nos envuelven.

A unos pasos encontramos el MAMBA que nos ofrece “Desde la abstracción de los años ´50: Rupturas y continuidades”. ¿Se puede decir que es una continuidad discontinua? Sí podemos, porque las figuras y las formas continúan jugando con nuestros sentidos. Obras que apuntan a las formas constructivas, la vibración y el movimiento, y al trabajo de quienes optaron por experimentar con la materia o lo informe.

Salimos de este nuevo universo generado por estos dos museos y la calle nos vuelve a la realidad. El tiempo ha pasado: las dos de la madrugada. La larga Noche de los Museos ha llegado casi a su fin, habrá que esperar un año para volver a disfrutar su magia.

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