Sudáfrica derrotó a Inglaterra por 32 a 12 y se quedó con el Mundial de Rugby disputado en Japón. El seleccionado africano superó ampliamente a su par europeo y se coronó por tercera vez en su historia. Handre Pollard y Makazole Mapimpi fueron las grandes figuras en la noche de la ciudad de Yokohama.

La primera parte fue todo de Springboks, donde se impuso en el juego, en los puntos de contactos, sometió a Inglaterra en el scrum, forzó los errores en el manejo y fue quien sacó ventaja en el marcador, aunque esa diferencia de puntos no fue la reflejada en el transcurso de los 40 minutos iniciales.

A los cuarenta segundos de partido, Handre Pollard tuvo la oportunidad de abrir el marcador, pero su remate se fue desviado. Esto muestra lo que fue la primera parte: desde el arranque hasta el final tuvo a Springboks como protagonistas.

La presión sudafricana fue mucho para Inglaterra, y a los 8 minutos Duane Vermeulen forzó un penal que Pollard acertó a los palos y puso a su seleccionado arriba en el tanteador.

Inglaterra se mostró desorientada por el juego rival, dio la sensación que no podía hacer pie, con muchos errores en el manejo y malas decisiones en jugadores claves. De todas maneras, en su primera excursión al campo sudafricano consiguió el empate mediante un penal de Owen Farell.

El seleccionado de “La Rosa” siguió con las imprecisiones: salida sudafricana y knock on de un jugador inglés. Springboks fue una maquina en el scrum, una verdadera pesadilla para los europeos. Esa formación derivó en penal y Pollard acertó a la H para poner el encuentro 6 a 3.

Inglaterra reaccionó y fue con todo sobre el ingoal sudafricano, pero su defensa fue demoledora: vapuleó cada intento inglés, frenó a los hermanos Vunipola y al potente Maro Itoje en sus quiebres por llegar a anotar, aunque cometió varios penales. Farell volvió a sumar y empató el partido en 6 cerca de la media hora de juego.

Lejos de permitir una reacción europea, Sudáfrica continuó con su juego y siguió dominando los puntos de contactos, el cerebral Pollard aportó 6 puntos más, para que su seleccionado lidere las acciones por 12 a 6.

El complemento se inició de la misma manera en que los equipos se fueron a los vestuarios: predominio absoluto de los africanos. Un nuevo penal por infracciones de los ingleses en el scrum le permitió a Pollard estirar la ventaja a 15 a 6.

Tal como ocurrió en el primer periodo, el seleccionado inglés despertó y pudo esquivar (por un rato) el dominio de su rival. Se impuso en un line y lo más llamativo: forzó un penal en el scrum. Farrell recortó diferencias, 15 a 9 en diez minutos. A los 12′, el mismo protagonista pudo volver a sumar, pero su remate se fue desviado.

Sudáfrica respondió con un penal de Pollard e Inglaterra contraatacó de la misma manera, partido 18 a 12 para Springboks. Con más empuje que juego, “La Rosa” fue contra los sudafricanos, pero se encontraron con un muro en cada intento.

En 25′ del segundo tiempo, Springboks tuvo contra las cuerdas a su rival hasta que le dio el tiro de gracia y lo noqueó. Makazole Mapimpi, de excelente partido, sacó un try de la galera: kick sobre su defensor y combinación con Lukhanyo Am. 8 minutos más tarde, apareció el otro wing de los “boks”, Chelsin Kolbe para marcar el segundo try de su equipo y reflejar en el marcador lo que se vio en el campo de juego.

Sudáfrica es un justo y gran campeón, con rendimiento parejo y constante en todas sus líneas a lo largo de todo el Mundial. Es un verdadero equipo que le supo devolver a los Springboks el ADN de su juego: superioridad física. Un 15 que en la final jugó su mejor partido de la competencia, alzó por tercera vez la copa y ratificó que es el mejor seleccionado del planeta.

Formaciones e incidencias

Sudáfrica (32): Tendai Mtawarira, Mbongeni Mbonambi y Frans Malherbe; Eben Etzebeth, Lodewyk de Jager; Siya Kolisi (capitán), Pieter-Steph Du Toit, Duane Vermeulen; Faf De Klerck y Handre Pollard; Makazole Mapimpi, Damian de Allende, Lukhanyo Am, Chelsin Kolbe; Willie Le Roux.

Suplentes: Malcolm Marx, Steven Kitshoff, Vincent Koch, Rg Snyman, Franco Mostert, Francois Louw, Herschel Jantjies, Frans Steyn.

Cambios: Mostert por de Jager, Marx por Mbonami, Kirschoff por Mtawira, Koch por Malherbe, Snyman por Etzebeth, Low por Kolisi, Jantjies por De Klerk y Stein por Le Roux.

Conquistas: 10′, 25′, 38′ y 41′ penales de Pollard, 45′, 56′ penales de Pollard, 65′ try de Mapimpi (convertido por Pollard), 73′ try de Kolbe (convertido por Pollard).

Inglaterra (12): Mako Vunipola, Jamie George y Kyle Sinckler; Maro Itoje, Courtney Lawes; Tom Curry, Sam Underhill, Billy Vunipola; Ben Youngs y George Ford; Jonny May, Owen Farrell (capitán), Manu Tuilagi, Anthony Watson; Elliot Daily.

Suplentes: Luke Cowan Dickie, Joe Marler, Dan Cole, George Kruis, Mark Wilson, Ben Spencer, Henry Slade, Jonathan Joseph.

Cambios: Cole por Sinckler, Marler por M. Vunipola, Cowan Dickie por George, Kruis por Lawes, Wilson por Underhill, Slade por Ford, Joseph por May y Spencer por Youngs.

Conquistas: 22′, 34′ penales de Farell, 49′, 58′ penales de Farrell.

Árbitro: Jerome Garces (Francia). Asistentes: Romain Poite (Francia) y Ben O’Keefe (Nueva Zelanda). Estadio: International Stadium Yokohama.

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