Finalmente llegaron las PASO, pero no se terminó la campaña ni mucho menos los problemas. Es más, nuestros dirigentes son especialistas en crear quilombo donde no había o en apagar incendios con nafta. Desde el oficialismo primero parecían no entender lo que había pasado, pero recapacitaron y tampoco lo entendieron. Eso sí, van a tomar medidas muy útiles. La pregunta es: ¿por qué esperaron a que pasara esto? Ni ellos lo saben.

Noticias de la Gorra

Por si no te diste cuenta, el domingo fueron las PASO y se fue literalmente todo al carajo. ¿Viste que nuestro presidente era un visionario?

Mauricio Macri perdió por 15 puntos contra Alberto Fernández y le quedó el culo tecleando hasta octubre. Acto seguido, el viejo y querido dólar se disparó un 30% en 48 horas y Mauricio después de levantarse de la siesta salió re caliente a decir que la culpa era del kirchnerismo y de la gente que había votado mal y que se tenía que hacer cargo.

Pero esto no es todo, porque 24 horas después llamó a los guionistas y leyó unas muy poco creíbles disculpas al pueblo y les pidió un esfuerzo para “trepar el Aconcagua”. ¿Qué pasó? El dólar se volvió a disparar.

Como parece que con las disculpas no alcanzó, decidió darle una aspirina a un enfermo terminal de cáncer y peló una serie de medidas económicas con las que promete poner hasta 2 lucas en el bolsillo de los asalariados. Ahora sí se solucionan todos los problemas.

Ojo que otro planazo que tiró fue el congelamiento por ley de las naftas por 90 días, a lo que los petroleros salieron y le dijeron que si hacía eso que se ponga a chupar con una manguerita porque no le vendían un litro más a nadie. Entonces el hombre que está demostrando que Fernando De la Rúa no fue el presidente más pelotudo de la historia, dio marcha atrás con la medida y dijo que iban a dialogar para llegar a un acuerdo. Pero parece que los petroleros se pasan por el orto los pedidos de un tipo que se quedó sin poder, así que nuevamente el Gobierno tuvo que poner en vigencia la ley de abastecimiento. Llamó Maduro desde Venezuela saludando a los fanáticos macristas.

Finalmente, como manotazo de ahogado, le terminó mandando un WhatsApp a Alberto Fernández para charlar y llegar a un acuerdo para que el peronismo no se lo empale durante los próximos 4 meses. Alberto lo escuchó y le mandó una palmadita en la espalda que podría decodificarse como un “andá, pelotudito”.

En medio de toda esta oleada azul que solo dejó a Córdoba y la Capital Federal con banderas macristas, se sucedieron algunas perlas maravillosas como, por ejemplo, que Lilita Carrió salió el domingo después de que Macri anunciara la derrota, como una tía borracha que pide la palabra en Navidad, a decir que esta elección no valía y que en octubre ganaban por más del 50%. Como le pareció que se había quedado corta, tiró la teoría conspirativa de que la oposición y los narcos habían organizado un fraude. Sería un caso único en la historia donde el fraude lo hace el opositor y, finalmente para cerrar su raid psicópata, durante la reunión de Gabinete ampliado dijo que de Olivos los van a sacar muertos. Ok, su pedido es orden.

Otra que salió a hablar fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que emitió un mensaje que casi rozaba lo esotérico cuando dijo que “en octubre vamos por los votos y por el alma del pueblo”.

Como si el golpe a nivel nacional no hubiese sido suficiente, Juntos por el Cambio también quedó con el buje limado en la provincia de Buenos Aires, donde la gobernadora coraje, Mariu Vidal, perdió escandalosamente por 20 puntos con Axel Kicillof y se dirige a una derrota segura en octubre. Qué armador de listas del carajo que resultó Marquitos Peña, casi que está a la altura de Cristina cuando puso a Aníbal.

Para concluir, no podemos olvidarnos de aquellos cuya ética y moral periodística son un orgullo para la profesión, tipos que mantienen siempre una misma postura… o algo parecido. Sin duda alguna, los premios se los lleva Luis Majul que de rata no solo tiene la cara sino también el espíritu. No habían pasado ni 24 horas de la derrota y comenzó a pegarle al Gobierno, dijo que debía hacer un mea culpa porque no investigó lo suficiente todo el mal que había hecho el macrismo, hasta el punto de decir que jamás había llamado corruptos a los “chicos de la Cámpora”. ¡Mozo, mi panqueque con dulce de leche!

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