El gobierno de Alberto Fernández supera la primera semana y ya hace las mismas cosas, o muy parecidas, a todos. ¿Empezamos a putearlo tan pronto? Los primeros destinatarios de sus medidas fueron nuestros bolsillos con impuestos y freno a las jubilaciones. Y, otra medida normal para quien asume, pidió súper poderes. La próxima vez, que se postule un superhéroe, directamente. Por otra parte, el sindicalismo hizo lo de siempre, pelearse por poder.

Noticias de la Gorra

Pasó la primera semana de Alberto al poder y, mientras todos pensábamos que iba a venir con aguja e hilo para suturarnos la rotura de culo que nos dejó el macrismo, peló una botella de alcohol y nos tiró un chorro para que arda más.

En 48 horas, aproximadamente, le clavó un 30% a cualquier operación con dólares o cualquier moneda extranjera, es decir, una devaluación del 30 por ciento de queruza, suspendió la actualización de jubilaciones, le clavó un par de puntitos más a las retenciones del campo, metió impuesto al escabio y los autos, dio bono para jubilados y una tarjeta alimentaria. Además, congeló las tarifas por 6 meses, volvió la doble indemnización y cerró una rebaja del 8% en medicamentos. Por último, pidió una Mega Ley que incluía superpoderes para el Ejecutivo.

De esta manera, ya empezó la rosca de fin de año. Como siempre, va a prometer un veranito a puro tongo y tejes y manejes, donde se van a terminar acomodando más que leyes.

Para estar a tono con toda la meresunda política, un sector de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) clavó un paro por 48 horas y todo terminó en una toma de la central sindical con su líder atrincherado y las facciones cagándose a tiros y dando vuelta autos en la calle mientras se trepaban con escaleras para copar el edificio al mejor estilo de «El Señor de los Anillos».

Al que se le acabó la palanca política y le llegaron las facturas judiciales fue al fiscal Carlos Stornelli, que quedó procesado por espionaje ilegal, de la mano del expanelista Marcelo D’Alessio. Al juez Claudio Bonadio se le empezó a aflojar la arandela.

Le enviamos un saludo a Ricardo Forster, filósofo, expanelista de «6-7-8», que luego de 4 años volvió a pegar un sueldito estatal por ser asesor presidencial. Por lo visto, la «línea Rozichner» para lamer ortos y armar relatos también es Política de Estado.

Por último, se suicidó un cura de La Plata acusado de más de 5 violaciones y que estaba acorralado por la Justicia. La Iglesia, en un acto muy empático con las victimas, decidió conmemorar su muerte con una misa en la misma iglesia donde se volteaba a los pibitos. Pensaban prender una vela en el culo de un monaguillo, pero les pareció demasiado.