Alberto Fernández en tire y afloje con la Ciudad de Buenos Aires (CABA): la critica, le permite aperturas y después las limita. La policía bonaerense otra vez está en la mira por la desaparición y muerte de una persona y la de Chaco por tráfico de bizcochitos. Quilombo en el Congreso por el tema de sesiones: que virtuales, que presenciales, que mixtas. Evidentemente, la tecnología no es un bien apreciado en este país. Mientras tanto, debaten y aprueban leyes que nadie entiende.

Noticias de la Gorra

El presidente Alberto Fernández tuvo una semana a puro rockstar, primero criticó la opulencia de la capital y la vio desde cerca en su departamento de Puerto Madero. Después mandó todo a la mierda y dijo que la gente puede salir y que abran los bares como se le cante el orto al gobernador de cada provincia. Pero luego le bajó el pulgar a su amigo Horacio Rodríguez Larreta y solo habilitó para que habrán bares con mesas a la calle sin patios ni terrazas… hay olor a puterío.

Por su parte el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, dijo de entrada que no habilita nada y que si alguien sale manda a la policía a resolver el tema.

Justamente hablando de los azules, se confirmó que el cuerpo hallado en el cangrejal era de Facundo Astudillo Castro, los principales sospechosos son de la policía bonaerense. Así solo le falta ver qué pasó con los otros 90 pibes asesinados por las fuerzas de seguridad desde que empezó la cuarentena.

Un poco más lejos, la policía del Chaco gastó 700.000 pesos en bizcochitos en 4 días. Serían algo así como 3.000 kilos. O tienen la fuerza policial más numerosa del planeta o se están alimentando para el culo estos muchachos.

Sigue el escándalo por las tomas de tierras en el sur del país tanto como en la provincia de Buenos Aires. La ministra de Seguridad, Sabina Frederic, dice que no es un problema de seguridad sino más bien habitacional. Cómo se nota que no le van a patear la puerta de la casa o se le instalan en el jardín. El problema es que si manda a la policía a controlar la solución seguro encuentra «la solución final».

Esta semana se dio un momento hermoso en el Congreso mientras se trataba de debatir una serie de leyes entre las que querían colar la reforma judicial, pero la oposición se negaba a salir por Zoom porque, en teoría, se había vencido el acuerdo y empezó una serie de denuncias cruzadas que terminó con Alfredo Casero a los gritos en la vereda arengando a 15 locos bajo la lluvia, porque al parecer eso era un Golpe de Estado. Cómo les cuesta a los derechosos entender a la democracia.

Finalmente, el Gobierno acordó con el 99% de los acreedores de deuda y salió del default. Ahora solo le falta acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Club de Paris, el Banco Interamericano de Desarrillo (BID) y hasta con el cafetero de la esquina.

El coronavirus se sigue llevando a los más importantes, y esta semana la que se infectó fue la líder de la oposición, Patricia Bullrich, lo cual demuestra que el alcohol no mata al virus. Habría que ir haciéndole testeo a los deforestados mentales que marcharon con ella la semana anterior.